Se envían con una intención, pero mueren, quedan en stand by, olvidados, como aquella serie española buenísima de Cuatro que iba de fantasmas, que nadie recuerda y que desapareció sin dejar rastro. Ha
Silencio. La casa en calma. Ningún ruido más allá del cantar de pájaros matutinos que ya se comunican entre sí al otro lado de la ventana. Una doble ventana abierta, con marcos de madera, que ya acoge
Hace unos meses, me regalaron un libro. Un libro muy concreto. Un libro que, con el paso de las semanas, relegándolo por mi gran lista de lectura, fue adquiriendo mentalmente un aura muy especial: ser
Comentarios
¿Te ha gustado este post?¿Te ha gustado este post?
Comentarios