Lecturas de vacaciones
- Esteban Gómez

- hace 2 días
- 1 min de lectura
Hace unos meses, me regalaron un libro. Un libro muy concreto. Un libro que, con el paso de las semanas, relegándolo por mi gran lista de lectura, fue adquiriendo mentalmente un aura muy especial: sería el libro para leer de vacaciones. En ese contexto tan concreto, delante de la mar, en casa, en mi hogar, con la brisa (o el aire) dándome en la cara. Sería ahí.
Pero, recientemente, muy recientemente, adquirí otro libro. Un libro particular, de temática muy marcada. Un libro que mi pareja, automáticamente, expresó "¿Qué dices?". Y va a ser una lectura de verano. Un verano en el que nada va a importar más allá de descansar, tomar el sol, estar con mi gente y comer rico. Y ya.
Son lecturas de vacaciones. Dos libros (como mínimo) que han sido guardados y reservados expresamente. Al cogerlos, me veía leyéndolos ahí, a pie de playa, en mi safe place veraniego, sin demasiado jaleo alrededor (espero que nunca cambie), notando el calor en el cuerpo, sabiendo que en un rato habrá comida rica.
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