El primer silencio del día
- Esteban Gómez

- hace 7 horas
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Silencio. La casa en calma. Ningún ruido más allá del cantar de pájaros matutinos que ya se comunican entre sí al otro lado de la ventana. Una doble ventana abierta, con marcos de madera, que ya acoge los primeros rayos de un sol que, hoy, vuelve a amenazar con apretar sus garras. Silencio. Nadie alrededor. Son ese par de horas que uno se priva del sueño para encontrar, de ese modo, el espacio necesario para arrancar la creatividad. Puede ser el mejor momento del día, y nadie, o poca gente, puede llegar a entenderlo. ¿Por qué madrugas tanto? Jamás entenderán que la soledad elegida es uno de los mayores tesoros escondidos en esta sociedad fugaz, que está cerca de estallar, que está demasiado perdida.
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