Ha vuelto 13 años después
Es uno de los sentimientos más bonitos que he vivido nunca.
Lo he contado muchas veces. Durante varios años, a comienzos de la década de los 2010, mi vida explotó. Explotó por una serie de sucesos familiares en los que todavía vivo muchas veces. Pero recuerdo que fue el comienzo de uno de mis mayores safe places.
Mientras la vida ardía a mi alrededor, mientras todo se desplomaba y el ruido era atronador, mientras incluso tenía pánico a diario, encontré mi lugar seguro. De repente, en aquellas madrugadas de insomnio y cuando todo parecía calmarse durante un momento, descubrí una de mis grandes pasiones: Reino Unido.
Su cultura, sus tradiciones, sus lugares únicos en el mundo, su fútbol, su historia... United Kingdom es mi lugar favorito en el mundo. Aquellos años provocaron que tuviera que encontrar salidas y ahí nació mi pasión por el territorio británico.
Fue, entonces, cuando nació aquel amor que todavía hoy late. Fue, entonces, cuando pasé semanas recopilando información para escribir mi primer libro. Fue, entonces, cuando decidí concretar mi marca personal en redes sociales hacia el fútbol de las islas.
Adoro el Reino Unido.
Primero fue Londres. Luego, con los años, fue creciendo, se fue expandiendo. Descubrí lugares como Bath, Exeter, los Cotswolds, Oxford, Lincoln, Cambridge, York... Y pronto pasé la frontrera. Ya no era Inglaterra, llegaba Escocia, con Edimburgo, Glasgow, las Highlands, Inverness. Y ya no tenía freno.
Cuento todo esto porque ahora, en la recta final de 2026, me he dado cuenta de que aquella pasión no sólo sigue latiendo, sino que está cogiendo fuerza.
Confieso que el Brexit frenó un poco la pasión. No el sentimiento, ni el amor, ni la obsesión, pero sí restó opciones al sueño romántico de vivir allí. Aquello fue raro. Frenaba todo, restaba marchas y la velocidad aminoraba. Seguí viendo fútbol inglés (y británico) cada fin de semana, seguí enamorándome, seguí buscando historias, fotografías, pero ya no era igual. No lo sentía igual.
Desde finales de 2024, siento una especie de crisis existencial. La vida me ha planteado nuevos miedos, nuevas inseguridades, nuevos escenarios vitales y profesionales, me ha vuelto a llevar fuera de casa (con su sobrepensar, su doble vida, su nostalgia, su añoranza...) y, en definitiva, quizás acentuado por la edad (ya no tengo aquellos 22-23 años), me ha llevado a replantearme todo de arriba a abajo. Tal cual.
No sé si este escenario de preguntas sin respuesta, de dudas por resolver, de carpetas metafóricas repletas de folios en blanco por rellenar, me ha llevado a buscar nuevamente mi safe place por excelencia.
Llevo unos meses de pensamientos sobre Reino Unido. Me ha vuelto el deseo (casi necesidad) de volver a Londres, de hacer un viaje de 2-3 semanas, de ir a Edimburgo, de pasar una semana en un tranquilo pueblo de las Highlands, de los Cotswolds. Veo a diario vlogs, vídeos, de viajes en lugares de UK. Expreso con mi pareja lo guay que sería hacer una escapada.
Algo relacionado con fútbol. He vuelto a ver los resúmenes extensos del Match of the Day de la BBC las mañanas del domingo. Es una sensación muy especial. Primero, porque los resúmenes de DAZN en YouTube son algo parecido a un zurullo. Segundo, porque Match of the Day es una delicia, es uno de los mejores programas de resúmenes que existen. Tercero, porque me recuerda a aquellas madrugadas en las que el sentimiento nacía, en las que me veía viviendo allí.
Y todo podía acabar de una forma: me estoy planteando volver a retomar el libro. No porque sea una idea majestuosa. No porque vaya a hacerme rico (de hecho, no sé si lo pondría a la venta). Simplemente, porque quiero volver a subirme a ese proyecto para soñar despierto, para notar ese calor en el pecho, ese abrazo en la espalda sabiendo que estás haciendo eso que necesitas.

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