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Cotilleos de cine

El pasado viernes fui a ver The Quiet Girl. Una película que tenía ganas de ver, ya que está nominada a Los Oscar, es irlandesa y estaba en la sala pequeña de mis cines de confianza.


Y, como siempre, algunos comentarios y anécdotas:

  • "Abajo, la primera a la derecha". Ahí estaba la sala, bajando las escaleras, al fondo, a la derecha. Cuento esto porque es una sala especial para mí. Ahí, hace meses, fue donde vi la película Peter von Kant y fue especial porque delante de mí, cinco o seis filas por delante, estaba Pedro Almodovar. Fue allí, en aquella sala, donde vi The Quiet Girl.

  • Es la hora de la siesta”, dijo una señora que llegó junto a (creo) una amiga. Era verdad. Eran casi las 16:00 Horas, pero no sé si lo dijo aspirando a quedarse dormida, temiendo que (si la película no le gustaba) podría caer rendida o, simplemente, porque era verdad, que era la hora de la siesta.

  • Esta sala tiene algo especial. Delante de todo, hay un rincón que rompe la regularidad de la sala y ahí, apartadas, casi con tintes de palco vip, cuatro butacas, en dos filas, a las que aspiro para futuras visitas a esta sala. Mucho más espacio, con una visión muy buena, y con un poco de suerte no coincides con nadie.

  • Hace unas semanas hablé de un señor. Ese mismo señor fue a quien me encontré en la entrada del cine, en la calle y por un momento dudé y me planteé la posibilidad de que tuviera que coincidir con él. Sobre todo, con sus consecuencias.

  • La gente con flash. Es una de las cosas que más me molestan cuando voy al cine. La gente entra y se acuerda de que no recuerdan dónde deben sentarse. Por ello, encienden el flash, apuntan a mil sitios, la luz rebota en las paredes y, mientras consiguen localizarse, se olvidan de que molestan. Primero, podrían haber mirado su butaca 13 segundos antes. Segundo, los números de filas, se ven, pese a que las luces estén apagadas. Tercero, piensa en que no estás sola o solo en la sala. Cuarto, me cago en el flash del móvil.

  • No hay cobertura y eso está bien. Está bien, porque puedo aprovechar para estar tranquilo, en calma, en silencio, saboreando el momento. También, por el resto de gente. Si no hay cobertura, mucha gente dejará de usar el teléfono en la sala.

  • "Ya ha acabado la película", decía la mujer que estaba a mi izquierda, en el lado contrario, en la esquina. Decía esto porque decidió que era un buen momento para ponerse a mirar el móvil justo en el momento de los créditos finales. La luz molestaba. Me molestaba a mí y estaba lejos. Una chica, que estaba detrás de ella, le dijo que apagara la luz y la señora, la mujer, con todo su papo, dijo "Ya ha acabado la película", como si la gente que nos quedamos a ver los créditos fuéramos idiotas, como si los créditos no fueran la película, como si su cabeza ya no estuviera allí. Por suerte, respetó al resto y dejó de mirar el móvil.

 
 
 

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