¿Qué le pasa al Tottenham?


El Tottenham vuelve a firmar una temporada pobre, lejos de lo esperado, sin cumplir expectativas y con un aroma a decepción que empieza a ser preocupante por la rutina que parece haberse instalado en el club.


La Champions League ya parece un objetivo perdido y entrar en torneos europeos comienza a ser una tarea complicada de cumplir. Un escenario negativo, gris, que no sólo provoca la decepción evidente por la pobre dinámica deportiva, sino sigue intensificando la racha de los últimos años.


El Tottenham era considerado uno de los equipos más atractivos e interesantes del fútbol inglés y europeo. De la mano de Mauricio Pochettino maravillaron al Viejo Continente y en las islas británicas. Sin embargo, fue aquella histórica noche en Madrid, en la Final de la Champions League en 2019 frente al Liverpool el gran punto de inflexión.

Aquella gran cita en la que estuvieron cerca de tocar el cielo fue, sin duda, la piedra en su camino. La gran muralla a su dinámica. La peor decisión de su historia reciente. Fue un suceso secundario, nada científico, nada demostrable, pero aquella noche todo se fue a pique.


Pronto salió el rumor en la prensa británica de que aquella derrota ante el Liverpool provocó que el vestuario fuera consciente de que, si no habían sido campeones en ese momento, nunca lo conseguirían. La consecuencia de aquel pensamiento grupal, que incluía a las grandes estrellas del vestuario, provocaría que podrían plantearse dejar el equipo ese mismo verano.

Finalmente, no ocurrió. Jugadores como Harry Kane, Son o Lloris continuaron y todo parecía estar en calma.


Sin embargo, se había instalado una dinámica totalmente negativa. Cuando comenzó la temporada 2019-20, los resultados no fueron los esperados. Por primera vez, el Tottenham estaba lejos de las expectativas creadas y tuvo consecuencias cuando el club londinense decidió destituir a Pochettino, uno de los muy seguramente mejores entrenadores de su historia.


Aquella destitución, aquella decisión, sería el primer paso hasta el preocupante momento que viven tanto a nivel deportivo como institucional. Desde el año 2019, han pasado por el banquillo local del Tottenham Hotspur Stadium cinco técnicos diferentes.


Pochettino dio paso a Jose Mourinho. El portugués también fue destituido y cogió las riendas de forma interina Ryan Mason. Cuando comenzó la presente temporada el proyecto iba a ser liderado por Nuno Espirito Santo, pero de nuevo los malos resultados provocaron que el luso fuera despedido y llegaría Antonio Conte.


El carrusel de nombres que han salido y entrado sólo generan un reflejo clarísimo de lo que está ocurriendo. Cinco entrenadores en apenas dos años sólo demuestra la inestabilidad en el campo y la ansiedad institucional.


Los malos cursos deportivos estos últimos años han debilitado la imagen de Levy como propietario. El que era considerado como uno de los negociadores más duros del fútbol europeo ha sufrido una variación de imagen que le presenta como un dirigente en problemas de reputación por las malas decisiones que se han producido en los últimos años.


Pero, más allá de todo, el Tottenham sigue en problemas. Un año más han dicho adiós a sus aspiraciones de Copa de Europa. Hace unas semanas tenían tres partidos pendientes y su distancia respecto a la cuarta plaza parecía una realidad accesible. Sin embargo, su mala dinámica deportiva ha hecho caer el castillo de naipes con una facilidad preocupante.

Todo ello ha provocado que la mirada hacia el banquillo comience a no tener sentido ni defensa alguna. Cuando el club ha realizado cinco cambios en la banda y la situación no mejora ni da señales de posible mejora, la situación empieza a tener tintes institucionales y no tantos en términos deportivos.

Algo pasa que sobrepasa lo que ocurre en el césped. Los resultados no son positivos y comienza a no ser casualidad. La dinámica no mejora y, además, empeora cada año que pasa.

El Tottenham ya no sólo no opta a la Champions League, sino que su presencia en Europa la próxima temporada está más que cuestionada. Una plantilla basada en los mismos jugadores clave, con cambios contados desde aquella derrota en Madrid, y una misma sensación deportiva. Todo ello de más a menos.


La situación comienza a ser preocupante y las alarmas llevan varias semanas sonando, cada vez más fuerte. El Tottenham está viviendo el peor momento de la última década y, más allá de lo que ocurra finalmente esta temporada, todo apunta a que el próximo verano puede crear un escenario de reconversión del proyecto con llegadas y salidas de todos los tipos y colores.

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