No te he echado de menos
Los niños del piso de arriba, que están descontrolados y, preocupantemente, con unos problemas psicólogicos a resolver importantes.
Un perro que ladra el 40% del día.
Los autobuses viejos que paran justo en el portal.
Alguien, una persona al azar sin localizar, que decide ponerse a taladrar 2-3 noches a la semana, a eso de las 23:00.
El vecino del segundo centro que, literal, no sabe lo que es vivir en sociedad.
La multitud de olores de comida que te encuentras al abrir ventanas y en el rellano.
La mujer de arriba, que decide tender las sábanas, aunque invada tu espacio visual de la ventana.
La vecina de abajo que no sabe hablar sin gritar.
La vecina (creo que es la de abajo) que canta a grito pelado... las mismas canciones siempre.
Podría seguir, pero no. Sólo quiero apuntar: no he echado de menos vivir en esta casa.

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