Exigencias a un influencer

No me gusta el calificativo de ‘influencer’. Primero, por el ego que supone. Segundo, porque personalmente no me considero uno de ellos, pese a que por cierto peso en redes pueda serlo para mucha gente. Influenciar puede estar bien, pero muchas veces suele acabar en consecuencias no del todo positivas. Y no mola.

¿Qué es un influencer? Entendemos que es la figura que tiene un gran público de seguidores detrás y cuya opinión puede ser clave para miles de personas. Son personas que, por el gran volumen de público que arrastran, se convierten en marcas personales atractivas por sus contenidos, por sus puntos de vista y que, actualmente, atraen la mirada de marcas publicitarias. Si un joven influencer a quien le gusta el fútbol, con miles de seguidores, una marca de ropa deportiva verá en él, o ella, un interesante escaparate.

Pero, ¿quién es un influencer? Este post nace por varias razones. Algunas personales, de hace unas semanas, pero más recientemente, ayer, porque leí una biografía de un usuario en Twitter que me llamó la atención. Este usuario contaba con algo más de 21.000 seguidores en esta red social. Una cantidad interesante, sin duda, pero me llamó la atención que él mismo, a sí mismo, se autodenominaba influencer, como creyéndose a sí mismo con una persona que es capaz de influir en las conductas o pensamientos de sus seguidores. Me llamó la atención. Entré en su perfil de Instagram para ver si era ahí donde ‘realmente’ era influencer. Ahí tenía algo menos de 5.000 seguidores. Cifras que, personalmente, no me suponen los ‘requisitos’ mínimos para ser considerado influencer. Quizás me equivoque. Es posible que sea así, pero viendo cómo funcionan las redes sociales, con los usuarios que de verdad son contactados por marcas, me pareció curioso que fuera él mismo quien lo pusiera así, tan abiertamente, queriéndose muchísimo, en su biografía de Twitter.

No es una crítica. ¿Se considera un influencer? Seguramente lo piense así, e incluso tendrá algún que otro argumento para pensarlo. Simplemente creo que el influencer nace desde cero, casi por arte de magia, sin buscarlo. Alguien, con el paso del tiempo y el esfuerzo, consigue crear una marca consolidada en redes (Twitter, Instagram, YouTube, o en su conjunto) y se convierte en un verdadero espejo para mucha gente, se convierte en un escaparate de público que le siguen por unos valores, por unos contenidos.

Esto debo unirlo a una cuestión interna que me planteé hace unas semanas. ¿Por qué hay gente que exige a los influencers? He visto a muchos usuarios en redes sociales quejándose alguna vez de la exigencia de la gente. «¡Sube vídeo!«, «No tienes ni idea, cállate» o «Nunca contestas a mis mensajes» son algunos ejemplos de los cientos de mensajes desvirtualizados que puede recibir un influencer. Hay todo tipo de usuarios y seguidores, como todo en la vida. Los hay buenos, muy buenos, inactivos y haters. Pero en muchas ocasiones la gente tiene una confianza con su influencer de cabecera que no es real. El leerles, verles, a diario en redes les convierten en casi ídolos, y el tener acceso fácil a ellos crea una falsa relación que no existe. Entonces, llega la exigencia, la cercanía inexistente.

Preguntas personales, preguntas de más, exigencias y órdenes. Una vez leí a un youtuber español mostrando su punto de vista al respecto y me pareció súper interesante lo que aportaba respecto a su trabajo. Sí, ser influencer es un trabajo, son muchas horas al cabo del día. Crear contenidos, reuniones, contestar a mails, leer comentarios (buenos y malos). Todo ello teniendo días geniales, pero también días de mierda, como todas las personas del mundo. Es por ello que me preguntaba si ese usuario que se autodenominaba influencer hacía alguna de las cosas comentadas. Me temo que no, por eso me chirrió un poco. Tener muchos seguidores no tiene por qué convertir a alguien en influencer. O sí. Siempre con contextos.

Un influencer ha convertido su marca personal en su principal estilo de vida y su principal fuente de ingresos. Viven de ello, no de campañas sueltas (que pueden llegar, claro) que dejan dinero eventualmente. Eso es un influencer para mí. Alguien que dedica cuerpo y alma a su producto, que es su propio jefe, que trabaja muchísimo al cabo del día, más allá de lo que se puede ver en sus redes sociales.

He opinado.

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