Volvió el hijo pródigo y, con él, la felicidad


El Barcelona no atravesaba el mejor momento de su historia. Ni a nivel deportivo, ni a nivel institucional. Nada parecía salir adelante como el plan fabricado. Las noticas extra-deportivas se entremezclaban con lo puramente futbolístico. El horizonte no parecía esperanzador y el presente sólo provocaba daños morales.

El equipo no rendía como se esperaba, estaba a años luz de su mejor nivel, Koeman no acababa de controlar la situación, la afición no le apoyaba y la dinámica deportiva del equipo empeoraba con el paso de las semanas.


El club vivía un casi fatídico estado económico que obligó a tomar todo tipo de medidas en materia de bajada de sueldos y salidas para evitar costes. Todo ello provocado por la imperial necesidad de reconducir el camino monetario y para fichar jugadores que, también, recondujera un camino deportivo que generaba más dudas y lamentos que situaciones positivas para sus aficionados.


Sin embargo, llegó Xavi Hernández. Koeman fue destituido y llegó el hijo pródigo, uno de los mejores centrocampistas de la historia del club, el considerado uno de los alumnos aventajados de Pep Guardiola.

Su llegada mezclaba una sensación entre la ilusión de ver a uno de los grandes ídolos del barcelonismo con una realidad rotunda por su posible inexperiencia en la élite. Había firmado varias temporadas en Qatar, pero sería su debut profesional en el fútbol europeo, en el club de su vida, con la imponente exigencia y ese escenario que llegaba a la ciudad condal.


Sus primeros pasos no ofrecieron los resultados más brillantes, excitantes ni positivos. La irregularidad firmó su presencia incómoda y la figura de Xavi recibía sus primeros pulsos al no mejorar en exceso la dinámica deportiva del equipo.

Sin embargo, todo ha mejorado. Ha mejorado notablemente. Ha mejorado muchísimo. Llegó el mercado de enero, el Barcelona movió ficha de forma espectacular y la dinámica del equipo ha resurgido de forma impecable tanto a nivel de resultados como de sensaciones.


Jugadores como Ferran Torres, Dani Alves, Adama Traoré y Aubameyang sellaron sus respectivos compromisos en un movimiento de mercado que ha hecho renacer al equipo de forma ilusionante, real y competitiva.


El Camp Nou vuelve a respirar. El coliseo azulgrana vuelve a ilusionarse con un equipo que ha activado la dinámica ascendente y ha conseguido pasos muy importantes tanto en LaLiga como en Europa.


Su camino es totalmente positivo y ya muchos afirman que es candidato serio a ganar la Europa League y aspirante a entrar en Champions League. Éste puede ser un objetivo ridículo para un equipo del poderío deportivo del Barcelona, pero la dinámica gris del equipo estos últimos meses ha provocado que lleve muchas semanas sin estar en puestos de Liga de Campeones.


¿Ha cambiado Xavi al Barcelona? ¿Han provocado las nuevas incorporaciones un cambio de rumbo determinante? Sí. Sí. Sí a ambas preguntas.

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