Una Premier League, ¿igualada o desigualada?


Estamos viviendo una temporada en la Premier League diferente. Sí, diferente sería un buen término para calificar lo que estamos viendo en estas primeras jornadas del campeonato inglés.


Equipos poco habituales en la zona alta de la tabla. Goles, muchos goles. Resultados sorprendentes, remontadas épicas, goles de bella factura, paradas y actores que partían como secundarios y han acabado convirtiéndose en reparto.


Pero, ¿por qué está ocurriendo? Pregunto esto, expongo esta cuestión, porque es cierto que se está viendo un torneo diferente respecto a años anteriores. Sin embargo, es cierto que existen dos corrientes para explicar lo que se está viviendo en territorio doméstico británico.


Por un lado, afirman que el protagonismo de invitados sorpresa es el resultado de unos actores principales que no atraviesan su mejor estado de forma. Sin embargo, por otro lado, se afirma, se respalda el buen rendimiento de equipos inesperados con argumentos sólidos sobre su potencial real. Es decir. Unos dicen que su éxito es demérito de terceros, mientras que otros sí creen realmente en su trabajo.


El inicio de temporada de equipos como Everton, Aston Villa, Leeds, Southampton o Wolverhampton, ¿es real, es sólido, es válido? Es el contexto romántico. Es el escenario del “ya caerán”, y pueden no caer con el paso de los meses. Quizás en Leicester sepan bastante de esto desde el año 2016. Pero el contexto realista puede confirmar que todo esto es el resultado de un inicio irregular de otros como Manchester City, Chelsea, Tottenham o Arsenal. Incluso Liverpool, pese a que es líder.


Pese a que, confieso, no me atrae como antes por cómo se ha continuado todo con la pandemia todavía latiendo en el mundo, debo afirmar que yo soy de los que afirma que tienen mérito. Luego puede cambiar todo. Luego todo puede cambiar. De hecho, cambiará. Pero, ¿debemos pensar en ese futuro en el que, quizás, los grandes retomen la normalidad y peleen por el título o disfrutar del presente?


Debemos disfrutar, valorar, saborear. Es lo que toca ahora. Ver a este Aston Villa con Grealish, Watkins, McGinn y Barkley. Seguir de cerca a este Everton con Calvert-Lewin, James Rodríguez y Ancelotti. Disfrutar con este Leeds de Bamford, Bielsa, Phillips y Hélder Costa. Enamorarse con el Southampton de Danny Ings, Ward-Prowse, Vestergaard y Hasenhüttl.


Y sí, luego quizás lleguen las versiones competitivas de los grandes. Luego, quizás, vuelva la batalla por el título entre Liverpool y Manchester City. Luego quizás el Chelsea cumpla al cien por cien las expectativas creadas con sus fichajes de primer nivel. Pero, hasta entonces, ¿por qué quejarse? ¿Por qué infravalorar? ¿Por qué afirmar que esta Premier League, deportivamente, no vale tanto?


Entonces, ¿es un torneo igualado o desigualado? ¿Es meritorio el protagonismo de invitados sorpresa o demérito por la ausencia de los grandes? Ambas. Por suerte, el fútbol, como la vida, es lo que pasa fuera de las redes sociales. Ahí fuera, donde muchos deberían salir a que les dé el aire, existen más colores que el blanco y el negro. Ahí fuera existen más adjetivos que bueno o malo. Ahí fuera existen más momentos diarios que día y noche.


Por ello, disfrutemos con esto y que el paso de las semanas afirmen la realidad del campeonato en cada momento.

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