top of page

Un año del peor trabajo de mi vida

Hace aproximadamente año viví la que, seguro, fue la peor experiencia laboral de mi vida. Fue tan breve como intensa y tan dañina como insostenible.


Ahí compartí rutina con el peor compañero de trabajo que he tenido en mi vida. Un tipo acomplejado, con miedos, con inseguridades, que vivía anclado en el pasado, que temía porque pudiera pisarle su cómodo terreno, que metía mierda con los superiores, que era, digamos, un vago, que estaba a años luz de lo que se debía esperar.


El compañero fue deleznable, pero la dinámica de trabajo era dantesca, bajo la ley del mínimo esfuerzo impuesta casi por decreto (esto me ponía demasiado nervioso), con unos alemanes cuyo inglés era casi como un jeroglífico verbal, y con unas faltas de respeto que eran constantes.


Siempre me llama la atención cómo te exigen la excelencia cuando entras a un lugar de trabajo nuevo, cómo te analizan para ver si trabajas bien en equipo, si eres constante y mil aspectos más. Pero, en cambio, entras, entras consciente de que debes darlo todo y, una vez dentro, te encuentras a gente incompetente que viven en su pedestal y que, si eres una amenaza, te harán la vida imposible.


Hace un año todavía no sabía que el perjudicado en todo iba a ser yo. Ya había sufrido alguna que otra salida de tono que, luego, se convirtió en un claro caso de bullying, pero no sabía que este excremento humano iba a mover sus hilos.


No exagero. Si no fuera así ni me preocuparía de expresarlo. Hace un año viví la peor experiencia profesional de mi vida. Aunque, confieso, sinceramente, salir de allí fue una decisión tan impuesta como necesaria, tan saludable como positiva. Aquello no era un trabajo, era una tortura, una pesadilla.

8 visualizaciones

Entradas Recientes

8 diferentes lugares para leer

Leer en casa, en una biblioteca o en el metro, puede estar bien. Pero a veces quizás sea necesario ir un paso más allá para hacer algo alejado de lo habitual. Algunos lugares diferentes para leer: Un

Ese tipo de personas

Personas que salen hablando en las fotos. Personas que no se callan en una sala de cine. Personas que se gastan 1.000 euros en su teléfono y la app de 4'99 les parece cara. Personas que "Yo no soy hom

París despertaba tarde

Máximo Huerta se ha convertido en un referente casi por accidente. No es un referente al uso. Quizás tenga más tintes personales que profesionales. Un día, cuando vivía en aquel céntrico cuarto piso d

¿Te ha gustado este post?¿Te ha gustado este post?
bottom of page