Quedarse callado

Llevo en redes sociales desde el año 2009. En Twitter, más concretamente. Digo esto porque creo que tengo la suficientemente experiencia como para hablar abiertamente, sin tapujos y sin que nadie me tache de egocéntrico sobre un tema que me molesta en más de una ocasión.

Aclaro antes de nada que, por suerte, se trata de casos aislados. Me pasa a veces, sí, pero no siempre, no es la rutina, ni la tónica diaria de mi experiencia como marca personal. Pero no por ello deja de molestarme, haciendo incluso que reprima opiniones o, como en este caso, compartir ciertos contenidos.

Era viernes, por la tarde. Echando un vistazo en diferentes fuentes de contenidos llegué hasta un post bastante interesante donde encontraba una información bastante curiosa. Curiosa de por sí, pero siendo conscientes de la época en la que vivimos, donde todo genera polémica, todavía más.

He pensado, como siempre, en publicarlo para que mi marca personal siga creciendo. Claro. Es la clave de todo. Pero por un momento he dudado. ¿Por qué? Porque este tipo de contenidos acaban en otros medios de dimensiones estratosféricas y si te he visto no me acuerdo. Y es aquí donde hablo del ego personal. No. No es que me crea el salvador de las redes, ni el más experimentado, ni el mejor. Simplemente se trata de temporizar mis contenidos. Sé que muchos contenidos que comparto, porque vienen de fuera, de fuentes internacionales, son rebotadas en apenas minutos en grandes medios online que traducen sus miles de visitas en dinero, en ingresos publicitarios. Y, adivinad, ¿quién no ve un duro por compartir ese contenido? Efectivamente.

De todos modos, cuando he visto este contenido (que ya era consciente de que nadie se había hecho eco, por el motivo que sea) he googleado, he realizado una búsqueda en las noticias de la última semana para saber si ese pensamiento era producto de un ego descontrolado o, como pienso muchas veces, de unos medios que me siguen en la sombra. Efectivamente. Nadie hablaba de ello.

Fue entonces cuando decidí dejarlo estar, guardármelo para mí y, el día que sea oficial, sentir una victoria personal interna pensando en «ya lo sabía». A veces me ocurre. A veces «cansa» ver cómo medios de comunicación no te siguen oficialmente en redes, pero sí sus redactores, los miembros de su redacción, incluso becarios que se escapan «al control». Y es entonces cuando esos rastreadores de contenidos rebotan los contenidos e informaciones para que, minutos después, aparezcan en su web.

Reitero. Ni soy Dios, ni soy el mejor, ni pretendo serlo. Pero son muchos años de experiencia. Soy consciente del volumen de gente que tengo al otro lado, y sé que estas cosas pasan. Y me parece normal, pese a que por otro lado me parece injusto.

Dicho esto. Dejaremos pasar las semanas. Supongo que a finales de julio-principios de agosto será oficial y entonces se confirmará algo que mucha gente criticará. Tenemos casos recientes muy parecidos y sí, hubo polémica. En este caso no creo que sea menor, puesto que se trata del actual campeón de Europa.

Gracias por leer.

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