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No soy un robot

El otro día volvió a ocurrirme. Volví a pensar en ello. Volví a creer que era una buena idea compartir esto contigo.


Todas y todos coincidiremos en que la inteligencia artificial está presente. Es una realidad. Los anuncios basados en cookies, los anuncios que surgen tras conversaciones (supuestamente) privadas. Los correctores en teclados. Y cientos de ejemplos más que podríamos establecer de forma común.


Y, por supuesto, los bots. Si hablamos de bots, seguramente, pensaremos en redes sociales. Todo el mundo, aunque no queramos, tenemos seguidores falsos. A mí me sorprendió el día en el que realicé un análisis en mi comunidad y descubrí que un 25-30% (no lo recuerdo bien) eran bots. Y eran bots que habían llegado sin yo pedirlo. Aquello llegó a mosquearme porque siempre se ha dicho que hay gente que compra seguidores ficticios para que aparentemente se cree un escaparate popular y grande. Mentira todo, pero su ego aprueba el hecho. Por ello, no me hizo gracia, porque, por suerte, mi comunidad se ha creado a base de esfuerzo, de constancia y, sobre todo, de muchísimos años. Casi doce, para ser más exactos.


Bien. Pues todo esto de los bots, de la inteligencia artificial, es tan real que existe un escenario que hemos vivido todas y todos, seguro (estoy convencidísimo), y que quizás no nos hemos percatado.


Quizás te suene la siguiente imagen:









Sí, ¿verdad? Es una decisión casi rutinaria en muchas páginas web.


Pero, ¿os dais cuenta de que nos piden que confirmemos que no somos robots? ¿Os dais cuenta que una situación surrealista en la que debemos confirmar que no somos bots o inteligencia artificial?


Me es imposible, cada vez más, pensar en 'Black Mirror'. Cada vez más a menudo. Es una realidad cada vez más instalada y, sinceramente, no me deja muy tranquilo.

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