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No lo consigo

El cine llegó a mi vida de casualidad. En casa nunca tuvieron el dulce amor por el cine como rutina. Recuerdo vagamente ver películas en casa, pero sin más. Sin embargo, en 2009, cuando inicié mis estudios de Audiovisuales, todo cambió y en los últimos 5-6 se ha acentuado de forma bárbara.


Cuento todo esto porque mi relación con el cine desde que se acabó mi relación sentimental en Madrid, ha cambiado. Ha cambiado, se ha minimizado. Ni en salas de cine, ni en plataformas. Veo producciones, pero se ha visto reducido a 1-2 días a la semana, cuando antes era a diario, con varias películas, capítulos demseries, documentales o cortosmetrajes.


No es que me preocupe. No debería preocuparme de ninguna manera porque es una afición, sin más, pero es cierto que siento cierta decepción por no dedicarle todo el tiempo que quisiera. En València guardaba los viernes para ir a salas y cenar viendo algo. El sábado, también, parecido. Pero aquí, en Vitoria, en casi tres meses, he ido sólo dos veces.


Y eso que todos los jueves miro la cartelera, los estrenos del viernes. Y eso que me lo planteo seriamente, que pienso hacerlo. Y eso que aquí hay sesiones matinales los fines de semana. Pero no. No está pasando y me da cierta rabia.

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