No eres tú. Es el algoritmo
- Esteban Gómez

- hace 3 días
- 2 Min. de lectura
He cambiado mi forma de publicar en redes sociales. Es obvio. Porque antes era capaz de publicar 100-150 tweets diarios, por ejemplo.
Me parece normal. Creé mi marca en social media allá por 2009, cuando vivía en casa de mis padres, cuando todavía estudiaba, antes de que mi vida cambiara enormemente. Y me parece normal, insisto. Soy la misma persona, obviamente (mi cabeza a veces sigue pensando en aquella época), pero he evolucionado. Simple y llanamente.
Digo todo esto porque, partiendo del cambio del uso que hago de mis redes sociales, ocurre algo que, cuando lo entiendes, te quita presión.
Pensamos que los perfiles en redes sociales que abrimos son nuestros. Y no. No nos pertenecen. No son nuestros. Son de empresas privadas que, a su gusto, manejan los hilos, quitan y ponen cosas, te cobran (o lo intentan) para intentar captar más allá de tu atención.
Los algoritmos son partes básicas de este mundo surrealista. Y aquí es donde quiero llegar. Recientemente, el algoritmo de X (siempre Twitter in my hearth) me ha vuelto a exponer delante de mis ojos algo que he ido viviendo en los últimos años: las plataformas dominan tus contenidos.
Seré claro: compartiendo los mismos contenidos puedo tener repercusión, o no, por 'culpa' de la plataforma. Es imposible de creer que, haciendo lo mismo, realizando los mismos enfoques, un día sea capaz de tener 6.000 favoritos por un tweet y la semana siguiente mis contenidos bajen de alcance y tengan 20 favs. "Hombre, pero es que igual no todos tus contenidos son iguales o interesan lo mismo." y puedo entenderlo. Pero es ahí, en ese escenario de explosión del alcance, cuando prácticamente cualquier cosa que publique (siempre dentro del contexto de mi marca) tendrá éxito.
Es así de sencillo. Haciendo lo mismo, si la plataforma quiere tendrás alcance y repercusión; si la plataforma no quiere, te quita visibilidad (por no pagar, por ejemplo) y ya puedes publicar la imagen más viral del mundo que has perdido la batalla.
Cuando antes lo entiendas, no cambiará nada, seguirán teniendo el control de lo que crees que es tuyo, pero al menos no te sentirás fracasado, no sentirás que tus contenidos no son interesantes y seguirás adelante con tu marca consiguiendo su plenitud.
Comentarios