Minimalismo: las cosas importantes

Era sábado. Hacía calor, mucho calor, superando los 30º. Decidí meterme en Netflix para ir desinflando esa extensa lista de contenidos para ver que vas guardando y al final se te va de las manos. Había fútbol, pero necesitaba dedicar la tarde a otras cosas. Entonces, me metí para buscar algo que me entretuviera 2-3 horas de forma relajada. Tras mirar y analizar, vi un par de series de estas que tiene capítulos cortos, de consumo rápido, un par de películas y un documental sobre minimalismo.

En verano intento bajar el ritmo de partidos de fútbol. Por salud mental, más que nada. Me gusta, sigo viendo fútbol, pero intento desconectar más y luego ver resúmenes extensos de 5-10 minutos para saber y enterarme de los grandes detalles del día. Más que nada porque si no uso el verano para bajar el ritmo, en un mes arranca el show y entonces no podré hacerlo así. Es por ello que Netflix y YouTube son mi salvación en vacíos temporales como los comentados.

Decidí empezar por el documental. Se trataba de «Minimalismo: las cosas importantes». Debo reconocer que últimamente consumo contenidos en este aspecto, enfocados a una salud mental que, con tanto impacto diario, acaba afectando. Nada grave, o sí, según se mire. Es por ello que decidí ver este documental. Dirigido por Matt D’Avella, cuenta los casos de varias personas que han transformado sus vidas para orientarlas hacia el minimalismo, con Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus como grandes protagonistas. De hecho, ellos han saltado a la fama por sus métodos, sus conferencias y por su libro, de mismo título que el documental.

Me gustó, bastante. El documental es una crítica constructiva, sin intención de persuadir al espectador, sobre el consumismo masivo y dirigido que sufre a diario la sociedad estadounidense. Exponen sus situaciones, las ventajas que les supone este método de vida, y llegan a la conclusión de que estamos rodeados de abundancia extrema, de exceso material, todo ello basado en la búsqueda de la felicidad, y que ni siquiera así logramos.

Tiene una duración de 1 hora y 18 minutos, por lo que tampoco se hace demasiado pesado y te entretiene de forma muy interesante durante un buen rato. El mensaje final y el transcurso del documental ya es más subjetivo, puesto que no todo el mundo tiene el mismo método de vida, no todo el mundo está dispuesto a grandes cambios, no todo el mundo puede estar interesado.

Personalmente, lo recomiendo bastante.

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