Mi primer carrete en blanco y negro

Hace un mes decidí ir a La Peliculera (mi tienda de fotografía de cabecera, por cercanía) a revelar un carrete que estaba dentro de una cámara heredada de mis padres. Aproveché aquella visita para comprar un nuevo carrete. Quería experimentar, probar, dejarme llevar con un estilo que me llama mucho desde hace años.


Decidí comprar un carrete en blanco y negro. Me considero amante de la fotografía en escala de grises porque restando el color a una imagen es cuando se traduce el verdadero valor. Si un paisaje tiene tonos vibrantes y saturados, nos entrará por la vista rápidamente, pero ¿es realmente una buena fotografía o es estimulante para nuestros sentidos? Por ello, me gusta. Me gusta mucho.


Compré un carrete en blanco y negro. No recuerdo el modelo, porque he intentado entrar en la web de la tienda y salen varios. No sé localizar cual es, y para decir uno al azar prefiero mantenerme al margen.


Comparto en este post las imágenes que más me han gustado. Salvo dos fotografías, el carrete me ha fascinado. La calidad de imagen, lo que transmite, cómo capta la iluminación. Y sobre todo cómo se han traducido las ideas que tenía en mente en algo real, material. Esto, evidentemente, es técnica propia, planteamientos personales. Pero todo en su conjunto me ha provocado un fantástico sabor de boca.


1 visualización

Entradas Recientes

Hace unos días compartí una serie de libros que me encontré casi sin querer en mi estantería. Uno de ellos, El Faro de Dalatangi, de Àxel Torres. Es el libro que he empezado, el último, porque este añ

Ha viajado varias veces este año a València, pero nunca he escrito sobre lo que sentí cuando fui a finales de marzo. Creo que ni siquiera lo he hablado con nadie. El viaje fue un cúmulo de excusas. Re

Me fascina cuando encuentro un término que da sentido a una sensación. No cambia nada, pero siento algo más de seguridad porque sé que tengo una palabra para usar cuando quiero referirme a ello, y no

¿Te ha gustado este post?¿Te ha gustado este post?