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Maratón de Master of None

30 ene 2020
2 min de lectura

Vi «Master of None» (Aziz Ansari, 2015) hace ya mucho. Creo que ha sido una de las pocas serias que he podido ver casi con regularidad, o con una cadencia importante, en los últimos años. Y esta pasada semana, volví a hacer un maratón que me permitió, casi en una misma sentada (o tumbada), volver a verla. Esta vez no fue solo, ni poco a poco.

Llevaba semanas recomendando a mi pareja la serie Master of None (está en Netflix, corre a verla). Y casi de la nada, en esa clásica tarde vacacional en verano donde el calor y la humedad (en Valencia sabemos bastante sobre esto) se adueñan de tus fuerzas, empezamos a verla. Ella por primera vez, yo por segunda. Y conseguimos vernos en unas horas la primera temporada y más de la mitad de la segunda. Un maratón, vamos. Y volvió a enamorarme, volvió a engancharme, pero esta vez acompañado, y en versión original.

Me reencontré con mis sensaciones de la primera visión. Reconozco que me gusta más la segunda temporada, sin con esto decir que la primera no me guste, ni mucho menos. Pero la segunda temporada ofrece un punto de vista diferente, con un gusto visual progresivo, con un presupuesto seguramente mayor en la producción y reiteré esa sensación de que el productor y autor (que a su vez es actor principal de la serie) se permitió muchos caprichos personales en lo que a planos, secuencias, post-producción se refiere.

Fue una tarde-noche especial de maratón con «Master of None» que, luego, cenando, tuvo la continuidad con la película «Mi casa en París» (Israel Horovitz, 2014). Fue uno de esos momentos vitales de desconexión que de vez en cuando me permito con licencias casi limitadas y que, reconozco, debería experimentar más a menudo.

 
 
 

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