top of page

La Frecuencia Kirlian

Seguí la recomendación de Antonio en Twitter. Si no conocéis esta cuenta os recomiendo mucho, muchísimo, su follow. El otro día recomendó en Netflix «La Frecuencia Kirlian», una miniserie animada de 5 capítulos de menos de 10 minutos, y quizás por la temática, la original idea y el tema de que las historias se narraran a través de una radio local, me llamó bastante. El pasado miércoles, después de cenar, la vi entera y debo decir varias cosas.

Menuda sorpresa me he encontrado en el catalogo de NETFLIX: LA FRECUENCIA KIRLIAN es una miniserie de terror animada (actualmente tiene 5 capítulos de 10 minutos) sobre una radio que narra historias que ocurren en en la ciudad maldita de Kirlian. Es Stephen King + Eerie Indiana. pic.twitter.com/alFL5msj95 — ɐntonio 📼 (@levmauc) March 26, 2019

Es una opción interesante, como toda propuesta, ya que es muy original, está muy muy bien producida y en 50-55 minutos la has visto entera. ¿Quién no tiene una hora libre? Pues eso. Sin embargo, debo reconocer y confesar algo. Partiendo de la base de que me pareció buena, debo reconocer que es un poco densa porque en ciertos momentos es demasiado abstracto todo y como no estés mentalmente al cien por cien puedes perderte detalles que luego te descolocan. Pero, lo dicho, es muy corta y la revisión no te quita mucho tiempo.

«La Frecuencia Kirlian» se localiza en un misterioso pueblo que parece encantado, o lleno de maldiciones, donde sus (pocos) habitantes son misteriosos, con historias sobrenaturales, y son ellos quienes llaman a la radio local para confesar sus narraciones. Allí les espera el gran protagonista de la miniserie, un locutor de radio que en ningún momento muestra un perfil claro, ni un rostro específico, pero que engancha con su locución, con su voz modulada. Es una producción argentina y todo fluye con esa dulce melodía de esta localización geográfica.

Es una miniserie animada, pero sus animaciones son muy buenas, muy originales. No son simples dibujos. Tienen una fluidez expresiva muy conseguida y eso ayuda mucho a seguir la narración. Va mezclando voz en off del locutor de radio, de las llamadas telefónicas que recibe en su estudio y luego va introduciendo subtítulos que acompañan a músicas. Es por ello que se convierte en una experiencia. No es sólo verla, ni seguir las historias que ocurren en el pueblo, sino que va entremezclando conversaciones al uso con escenas donde desaparecen los diálogos auditivos y hay que leer. Es por ello que digo que me pareció un poco densa en ciertos momentos, pero quizás debió ser fruto de que la vi por la noche, después de la jornada de trabajo, antes de dormir, y mentalmente no estaba tan disponible como si la hubiera visto por la mañana, o en un día libre.

No la conocía y me gustó. Sin duda.

1 visualización

Entradas Recientes

Escribo desde un tren. No es la primera vez que escribo desde un tren. No es la primera vez, porque me gusta, porque se ha convertido casi en tradición. Cuando tengo un trayecto largo (más de tres hor

Hace unos días ya expresé algunas sensaciones sobre un viaje que voy a hacer esta semana. Y hoy vengo a expresar la misma ilusión, las mismas ganas y el mismo deseo de que llegue el momento en el que

The End of the F***ing World fue una serie que me gustó mucho. Más allá de su historia, su guión y lo que narran sus capítulos, me enamoró por su fotografía y el trato de su imagen. La primera tempora

¿Te ha gustado este post?¿Te ha gustado este post?
bottom of page