Enfrentándome a mis barreras

Odio las etiquetas. Sobre todo cuando me las ponen a mí. Socialmente está estipulado que debes ser de derechas o de izquierdas, debes ser del Barcelona o del Real Madrid, debes ser de Pepsi o Coca-Cola. Y así con decenas de ejemplos más. Pero en algunos aspectos, me resisto.

Odio la etiqueta de «experto en fútbol», como mucha gente me ha asignado con el paso de los años. No creo que lo sea. Ni en fútbol ni en nada de la vida. No por nada. Simplemente hago las cosas que me apasionan, que me hacen sentir bien, me hacen sentir útil, que me hacen feliz. ¿Por eso soy experto? No, nunca. Y evidentemente, siempre huyo de esa etiqueta.

Pero evidentemente debo saber mi historial, mi trayectoria, y en ocasiones me obligo y me autoconvenzo de que tengo que hacer ciertas cosas.

Os contaré algo. Hace unos 7 años, allá por 2010, inicié una etapa radiofónica en la productora donde hice mis prácticas de audiovisuales. Me enamoré de la radio. Ya era mi medio favorito por su rapidez, por su carácter fugaz, por no tener faltas de ortografía ni maquillajes para salir guapo. Puedes salir en chandal, en pijama. Sólo tú, tu voz, y un micrófono. Hice radio, como decía. Pero era un magazine de humor donde mi personalidad andaba a sus anchas, donde el tono no tenía importancia, donde no tenía que guardar según qué formas.

Sí me ocurre cuando se trata de radio deportiva analizando o hablando de fútbol. Y llega a incomodarme. Soy joven, siempre me he distinguido en mis redes sociales por un tono diferente, ameno, popular sin perder las formas y, sobre todo, común a mi edad. En aquella radio comentada había un programa deportivo en el que tenía que colaborar de vez en cuando. En ocasiones, faltaba gente, había bajas, y me pedían si podía echar un cable. Lo hacía, claro, pero el tono era tan diferente, tan serio… Me incomodaba.

Y eso ha estado conmigo durante toda mi vida. Huía de ese tono, de ese tipo de colaboraciones. Me han pedido colaborar en muchas radios, en muchos podcasts, y siempre decía que no por, primero, la etiqueta de experto en las presentaciones, y por, segundo, por ese tono serio que se traducía en incomodidad e inseguridad.

Todo esta introducción viene por el hecho de que me hace feliz la confianza de los amigos de Ecos del Balón. Me pidieron colaboración la semana pasada en un Especial que hicieron sobre la pasada Final en Cardiff (que fue un éxito, por supuesto) y ahora porque me han vuelto a contactar para una sección de su podcast.

En un principio, en el primer contacto, me ha entrado la inseguridad. Así se lo he dicho a la persona que me ha contactado, pero tampoco he dicho que ‘no’. Me han pasado un ejemplo de la sección y, tras escucharlo, he decidido aceptar la propuesta.

Varias razones. Primero, porque para mí es un elogio que un medio al que admiro y respeto cuente conmigo, con mi punto de vista, sobre todo que vuelvan tras la primera colaboración de la pasada semana. Segundo, porque tengo que dejar atrás ciertos pesos, ciertas ataduras. ¿Odio las etiquetas? Claro, pero debo desbloquear esa faceta. Es un poco egoísta, pero voy a usar estas colaboraciones para soltarme en ese ámbito que, como he dicho, siempre he querido tener al margen.

Ojo. No se trata de inseguridad ante los micrófonos o de participar en contenidos radiofónicos. No. Se trata de una inseguridad referente y relacionada con contenidos radiofónicos de fútbol.

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