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Diseño editorial

Era pequeño. Tendría como unos 11-12 años. Estaba en el pueblo donde mis padres siempre han tenido una segunda casa. Iba cada fin de semana, a una hora aproximadamente de mi hogar habitual, lo que permitía que cada viernes, después de cenar, viajáramos para dormir allí. Fue allí, como digo, donde tengo mis primeros recuerdos relacionados con el mundo del periodismo y la comunicación. Aunque realmente ya lo había hecho antes, de más pequeño, en casa de mi abuela.

En modo doméstico, interino, totalmente amateur, recuerdo que tuve durante unos días un gusanillo muy especial. Cogía mi bicicleta, mi mochila con libreta, bolígrafo, mi kit espía (ojo al kit, uno de los mejores regalos de reyes de mi vida) y unos prismáticos. Salía a buscar noticias, historias. Me escondía. Tanteaba el terreno, para luego volver y, a escondidas, descubrir cosas que ocurrían en el pueblo. Lo apuntaba todo en esa libreta para luego querer hacer un periódico, o revista. Lo recuerdo con muchísimo cariño. Era un niño y ya quería dedicarme a esto, a la escritura, pero también me he dado cuenta con los años que ahí ya había nacido mi pasión por el diseño editorial.

The newest cover of @NYTmag: Trumplandia. pic.twitter.com/l8GQRjSrOE — Gail Bichler (@GailBichler) July 11, 2017

Alguna vez ya he comentado que me encantaría poder editar algún día una publicación física, o al menos intentarlo, aunque el interés por el diseño editorial, por confeccionar portadas, infografías, diseños de revistas, periódicos, puede realizarse también para una publicación online. Es por ello que el diseño editorial me encanta.

No sé si habréis visto el espectacular serial de Netflix ‘Abstract’ dedicado al diseño, en general, con un capítulo que literalmente me enamoró, dedicado al diseñador que realiza las prestigiosas portadas de The New Yorker. Totalmente recomendable.

Es por ello que muchas veces compro revistas o libros simplemente porque me gustan sus portadas. Lo reconozco. No siempre, pero tengo 3-4 libros en la estantería que no he leído, ni creo que lo haga, pero que sus portadas me atraparon e hicieron que los comprara. Me pasa con revistas de fútbol extranjeras. Las inglesas no tanto, porque entiendo lo que dicen, pero sí con algunos ejemplares que guardo de Italia, Francia, Alemania o Japón. No entiendo nada, pero visualmente me parecen preciosas y, sobre todo, me enseñan cosas nuevas, que no he visto antes, y me permiten tener nuevos referentes para, quién sabe, usarlo alguna vez en el futuro.

Esta misma semana acudí a la librería del Muvim, en Valencia, para comprar un libro que tenía en la lista de pendientes desde hacía mucho. De título «¿Quieres publicar una revista?», traza muchas líneas sobre el diseño y trabajo que conlleva la publicación de una revista. Es una de mis futuras lecturas a corto plazo. Seguro.

Me apasionan las redes sociales y la comunicación. Dos franjas a las que sí dedico tiempo a diario, pero la tercera, el diseño editorial, es algo que me encanta y que dedico ratos sueltos, huecos temporales, y que me encantaría dedicar mucho más. De hecho, pronto, cuando ya esté instalado en Madrid, dedicaré tiempo y dinero a seguir expandiendo conocimientos.

Serie «Abstract» en Netflix.

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