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Dios salve a Pep... por favor

Cuando hace unas semanas me enteré de que Martí Perarnau volvía a ofrecernos su particular trabajo sobre la figura de Pep Guardiola, algo interesante nació dentro de mí. Si juntas un periodista con una visión del fútbol especial y al que es, seguramente, el mejor entrenador de la historia, el resultado sólo puede ser bueno. Al menos atractivo.


Ayer, cuando la tarde escribía sus primeros instantes, llegó a casa un ejemplar de Dios Salve a Pep (gracias, Silvia), el libro en cuestión, y ya sé que tengo una motivación esperándome en la estantería. Cuando acabe el libro que estoy leyendo ahora, le hincaré el diente.


Dios Salve a Pep es café para cafeteros. Sus 704 páginas lo convierten en un libro a medio-largo plazo, para degustar tranquilamente, para sumergirse en una lectura que puede convertirse en proyecto. Una lectura que hará compañía en muchos momentos por su longitud, pero la figura de Guardiola es la excusa perfecta.

Si Pep Guardiola: La Metamorfosis profundizaba y analizaba la etapa de Pep en Alemania dirigiendo al Bayern de Múnich, ahora, Dios Salve a Pep (jugando con la clásica frase God Save the Queen, antes, y God Save the King, ahora) se centra en la ya histórica etapa del técnico catalán en Manchester, Inglaterra y el fútbol inglés.


A nivel personal, un libro esperado, deseado y apetecible. Si juntas al mejor entrenador de la historia con el fútbol inglés, junto a la analítica escritura de Martí Perarnau, el resultado sólo puede ser positivo. Tengo ganas, muchas ganas. Muchas ganas de leer y descubrir anécdotas de Guardiola en mis admiradas islas británicas. Muchas ganas de seguir analizando la figura del entrenador, de la persona, del showman, del profesional.


Reitero que va a ser una lectura de medio-largo plazo, porque sus 704 páginas lo convierten en un libro de profunidad, pero estoy convencido de que, mejor o peor, no me va a dejar indiferente.




 
 
 

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