¿Cuándo bloqueo cuentas de Twitter?

Las redes sociales pueden ser herramientas de trabajo fascinantes. También a nivel de entretenimiento y ocio. Pero evidentemente son el gran campo abierto de la gente cuya gran satisfacción es faltar el respeto o lanzar mensajes ofensivos, quienes se esconden bajo avatares que esconden su identidad y, así, se creen con el poder de lanzar cualquier tipo de mensaje, en su gran mayoría de carácter destructivo.

Evidentemente, las plataformas son conscientes de ello y anualmente trabajan para evitar con este colectivo, trabajan para evitar que sus mensajes tengan los objetivos marcados, entre ellos ofender a otros usuarios de forma gratuita. En el caso de Twitter, que es sobre lo que quiero hablaros, existen tres formas para evitar recibir contenidos de este tipo. El usuario, en pleno derecho, no tiene porqué aguantar según qué menciones, por lo que puede activar el filtro de calidad en sus interacciones, puede silenciar y puede bloquear. ¿El más efectivo? Seguramente, cuestión de gustos.

Os confesaré que yo no suelo bloquear. Me parece triste tener que llegar a ello. Pero sí suelo silenciar, mucho, a diario. En primer lugar, debo reconocer que el filtro de calidad de Twitter hace que entre mis interacciones haya bajado el porcentaje de trolls, pero además suelo silenciar a muchos usuarios cuando recibo menciones que se alejan de lo ético o que me producen pereza. De hecho, a veces leo a usuarios que insultan o dicen cosas raras a otros usuarios y, sin que me sigan, ya les silencio para un futuro. Es curioso cuando luego, casualmente, empiezan a seguirme y veo que están silenciados. Ya me cubre y me deja claro que ese usuario tenderá a hacer menciones, digamos, desagradables y ya estoy precavido. Es un derecho del usuario.

¿Por qué silenciar y no bloquear? Seguramente, porque el troll insulta para sentirse bien, y realmente considero que se trata de un problema personal de dicha persona. Entonces, silenciando lo que hago es que a mí no me llegue nada sobre esa persona y si es feliz insultando, soltando burradas o diciendo opiniones demasiado simples e innecesarias, que las siga haciendo, porque así será feliz.

Pero, ¿bloqueo a gente? Sí, claro. Hay casos en los que personalmente creo que sobrepasan según qué filtros, sobrepasan líneas éticas y personales que automáticamente me hacen bloquear. Os contaré algo. Ayer bloqueé una cuenta de una empresa privada.

Venía viendo los últimos días que me habían plagiado varios tweets virales, evidentemente sin citar. Un copia y pega de manual. El típico tweet que copias del original, lo pegas en el buscador y sale exactamente igual, con los mismos espacios, los mismos signos de puntuación. Me ha ocurrido con esta popular cuenta que supera los 40.000 seguidores. Su repercusión tampoco fue demasiada, pero me irritó, y os contaré porqué.

Primero, porque me parece feo. Todos nos hacemos eco de contenidos de terceros, pero la ética, al menos la mía, hace que citemos las fuentes. Segundo, porque he contabilizado, que yo sepa, hasta 3 tweets idénticos, copy/paste, en apenas 5 días, lo que me parece excesivo. Y tercero, lo más grave. Esta cuenta está gestionada por alguien a quien le pagan por ello. Es decir, gracias a mis tweets idénticos, a las horas que dedico yo a crear contenidos de interés, otra persona copia, pega, difunde… y cobra. Cobra por el trabajo que hacen otros. Eso fue el detonante.

Como digo, no me gusta bloquear, pero existen ciertas situaciones en las que me veo obligado a ello. Ayer fue un caso. ¿Aconsejo bloquear o silenciar? Si es necesario, tampoco hay que ir impartiendo la Ley a diestro y siniestro, suelo silenciar, ya que creo que es mejor ignorar que hacer visible la medida. El que es bloqueado sabe que es bloqueado, pero el silenciado no es consciente de ello, es un ignorante, y seguirá pensando que sus dotes nocivas están surgiendo efecto, cuando no será así.

Cuestión de gustos.

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