Bordalás, el éxito y (sobre todo) el futuro


El Valencia de Bordalás está firmando un muy competitivo inicio de temporada. Tras varios años de travesía por el desierto deportivo, con más dudas que soluciones y con más preguntas que respuestas, el comienzo de curso 2021-22 ha creado un ilusionante haz de luz.

Más allá de opiniones y puntos de vista que siempre estarán sujetas a debates, corrientes malintencionadas o herramientas gestadas con el único fin de desvitalizar todo, datos. Cifras, hechos, estadísticas. Argumentos sólidos, reales. Más allá, el show que siempre acaba siendo la excusa perfecta del que desconfía de todo.

El Valencia es tercero en LaLiga con diez puntos tras las primeras cinco jornadas del campeonato. Ha marcado diez goles y ha encajado cuatro. Su máximo goleador es Carlos Soler y su dinámica de resultados se resume en tres victorias, un empate y una derrota.

Es la realidad. Una realidad que, por fin, ha creado una ilusión al valencianismo que muchos incluso miran con recelo porque parece irreal, como si todo fuera producto de un croma, de un escenario ficticio, pactado con los que juegan con las ilusiones, como si todo fuera mentira. Cuando te acostumbras a una actualidad plagada de temas extra-deportivos, polémicas, corrientes insanas e informaciones que señalan hacia todos lados menos a la calma y a la ilusión, un inicio de temporada tan positivo hace descolocar hasta al más sabio del lugar.

Incluso la derrota este fin de semana ante el Real Madrid no puede (o no debe) traducirse en una mala noticia. Quizás sí, objetivamente, por lo que representa en la clasificación (no sumar los tres puntos), pero en ningún caso por lo ofrecido, por lo visto. El conjunto valenciano planteó batalla, plantó cara. Con la baja a última hora de su capitán Gayà, con dos lesiones (Soler y Thierry Correia), con un equipo madridista que por poco que llegara creaba peligro por la innata calidad de sus seguidores. Una derrota que no aporta puntos, pero que en ningún momento se tradujo en preocupación. Quizás sí impotencia porque no merecieron perder. Mucho menos por las formas (sobre la bocina, con dos goles casi seguidos).

Insisto. La realidad es la que es, pero cuidado, atención. No aceleren tanto, bajen la velocidad. No lo hagan por ningún peligro grande, sino por simple precaución y para disfrutar del trayecto.

Vayamos por partes, como diría nuestro siempre enigmático Jack the Ripper.

El Valencia está firmando un buen inicio de temporada. Sí, es indudable. Sí, es mucho mejor que la temporada pasada. Totalmente. Son terceros, están en Champions, el liderato está a solo tres puntos y el líder, Real Madrid, es el equipo contra el que firmaste la primera derrota. Es decir, es líder "porque le dejaste". Es una forma de hablar, que nadie se me ofenda. Los de Ancelotti son primeros en solitario porque ganaron en Mestalla. Su liderato no es consecuencia de una derrota valencianista en otro partido. Fue tras un duelo directo de altos vuelos.


Guedes vuelve a ser Guedes. Carlos Soler vive (seguramente) el mejor estado de forma de su carrera, pese a la decepcionante (por lo que suponía su presencia en una noche así). Los fichajes (sin ser estrellas mediáticas) no están ofreciendo un mal rendimiento y sí parecen soluciones a lo pedido por el entrenador. Un entrenador, Bordalás, que (por fin) parece estar ofreciendo soluciones.

Es verdad. Indudable, insisto, pero tranquilidad. Tranquilidad, porque nos conocemos. Calma, porque aquí somos muy de ir de cero a cien en apenas segundos y luego vienen los golpes. No podemos dejar escapar el momento. 'Carpe diem', por favor. No vendré yo a bajar la intensidad de la música ni a criticar a la gente por ser demasiado felices. Pero analicemos bien el contexto, no olvidemos lo ocurrido estos años. A nivel institucional nada ha cambiado. Nada. Sólo han cambiado los resultados y no sabemos cuál es el objetivo de esta temporada.

Las sensaciones son buenas por ahora. El Valencia ha dejado buenos resultados y, sobre todo, muy buenas sensaciones. Sensaciones de ser un equipo, un grupo. Sensaciones de tener un entrenador con las ideas muy claras que ha sabido convencer a los jugadores. Y eso, evidentemente, se ha traducido en la clasificación.

Pero calma. El camino es muy largo. Disfrutemos estas semanas, pero tengamos en cuenta (sólo tengámoslo en cuenta para que luego no vengan decepciones inesperadas) que la temporada ha comenzado, quedan muchos meses por delante y el cansancio hará acto de presencia complicando todo un poco más con el paso de las semanas. Disfrutemos, pero no olvidemos de dónde venimos. Disfrutemos, pero que nadie olvide que el contexto que sobrevuela al club es el mismo y cuando los resultados aflojen, bajen un poco (porque puede ocurrir, más que nada) la actualidad del día a día no será puramente deportiva y, entonces, volveremos al 'patiment' que tanto nos caracteriza.

Este Valencia sí ilusiona, sí genera ese sentimiento innato de pertenencia, sí crea ganas y cosquilleo el día de partido, sí fabrica gusanillo cada vez que se mira la tabla. Pero, por favor, calma, tranquilidad. Pueden venir tiempos peores y, de repente, para muchos volverá de repente algunas pesadillas que eran tendencia en el día a día.

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