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Black Mirror y la guerra

Me he despertado hace una media hora y lo hago con la desagradable noticia de que Rusia ha atacado Ucrania.


La guerra ha empezado.


Evidentemente, es una noticia que me interesa mucho porque vengo siguiendo la evolución del conflicto desde semanas y nunca pensé que podría ocurrir. Sin embargo, esa es la razón por la que vengo a escribir.


La serie Black Mirror me impactó en su día por la sociedad distópica que se nos presentaba y, reconozco, me siento así con todo lo que vamos a vivir las próximas semanas. Nada más saltar el conflicto he entrado en mi cuenta de YouTube y me he encontrado con varios directos de lugares de Ucrania y me he dado cuenta que vamos a poder seguir en directo la guerra desde la comodidad de nuestro sofá, despacho o en el metro.


Me ha recordado a la serie Black Mirror, pero también a la escena del videoclip de C. Tangana con Nathy Peluso en 'Ateo', en el que un grupo de personas están en una especie de sala de cine poniéndose hasta las cejas y siguiendo con morbo lo que ocurre en la pantalla.

También la escena en la que Nathy Peluso aparece con la supuesta cabeza cortada de C. Tangana y la gente a su alrededor hace fotografías para colgarlas en redes sociales mientras todo es debatido en una tertulia basura de estas que predominan hoy en día.

Es increíble cómo vamos a consumir casi con morbo una tragedia en la que, perdonadme, jamás querría verme involucrado. Lo llevo diciendo años ya por estos lares. Black Mirror lleva años entre nosotros, y es dantesco.

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