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"Y si..."

Estoy cansado de los "Y si...". Estoy cansado yo. Como persona, como opinante, como comunicador, como escritor, como influencer, como ser humano que intenta sobrevivir en esta desastrosa era de las redes sociales.


Me callo a diario. Me callo demasiado. Me guardo mil opiniones, cientos de comentarios, decenas y decenas de palabras. Lo hago desde la incertidumbre, incluso desde el miedo, desde el temor.


Dejo de hablar sobre ciertos temas porque no quiero que venga el listo de turno a decirme que lo estoy haciendo mal, que no tengo ni idea, que me busque una vida.


Dejo de hablar (lo que cada vez me cuesta más) por si cierta opinión pueda afectarme a nivel de trabajo.


Lo de las etiquetas lo tengo superado. De hecho, estoy por encima de eso porque desde hace tiempo sé que si no opinas no te etiquetan, y aunque te etiquetan no eres tal o no eres cual. Es así. Estoy por encima de eso. Tomen esta afirmación como quieran. Yo sé lo que pienso, sé lo que opino y sé que si no lo expreso nadie podrá etiquetarlo, 'tagearlo' ni meterlo en ningún grupo social correcto o incorrecto. Pero yo lo opino, pienso y evalúo igualmente.


Es como un secreto poderoso. Desde hace años reflexiono sobre si ser racista, homófobo, machista, de derechas, de izquierdas, es serlo o decirlo. Si yo no digo nada, si me lo guardo, si no lo expreso, nadie me etiqueta. Entonces, si nadie me etiqueta, popular y socialmente no estoy encajado en esa bipolaridad borreguil que inunda todo. Es un tema delicado, porque creo que si eres de una determinada forma, lo eres. Sin más. No tiene misterio. Pero si nadie te etiqueta, entonces no lo eres. Es así de surrealista y vomitivo. En tu casa hablarás catalán (como decía José María Aznar), pero si luego sales y dices abiertamente que rechazas todo lo que provenga de Catalunya, entonces, te encasillarán en algo que no es tal.


Estoy cansado de los "Y si...", como decía al principio, porque muchas veces guardo opiniones y comentarios basándome en eso, en el posible qué dirán (gracioso, porque luego ni siquiera los piensan porque te crees el centro del universo), o pensando que es mejor no opinar sobre según qué cosas porque a lo mejor te abre o cierra puertas a nivel laboral. Lo hago desde siempre prácticamente. Me he metido en pocos fregados en redes sociales. Alguna vez ha ocurrido, aunque tampoco ha sido culpa mía sino consecuencia de una corriente de gente que te sigue y crees que debes decir unas cosas, y no otras. Pero es cierto que a veces he metido la pata (supuestamente, claro) y he aprendido a que si yo pienso algo, lo seguiré pensando y si me lo guardo o lo narro en mi círculo más cercano pues, oye, tampoco pasa nada.


Agota pensar en los "Y si..." por las respuestas de gente que ni siquiera conoces ni conocerás, pero también por lo laboral. Tengo opiniones mil sobre periodistas, medios de comunicación, compañeros de profesión (no porque sean amigos, sino porque al fin y al cabo tenemos el mismo vínculo laboral), pero pocas veces (por no decir nunca) lo hago público. Nunca sé dónde voy a acabar trabajando, y oye, tampoco cuesta nada tener un poco de autocontrol. Ese es otra de las grandes armas que manejo, el autocontrol. Un autocontrol firme en la época de lo fugaz, de lo rápido, de lo asquerosamente bipolar, donde no se piensa, ni se reflexiona.


Tengo dos superpoderes que incluso me generan placer. Tener ideas y pensamientos, pero no expresarlos para no desvelar ciertas cartas para convertirlo en una especie de ultrasecreto. Soy de determinada forma, pero ellos, ellas, no lo saben. Y luego el autocontrol en la era del impulso masivo.


Pese a eso, pese a todo ello, sigo pensando mucho (cada vez más) en los "Y si...", y eso sí me preocupa en cierta medida porque creo que soy víctima de esta libertad ficticia en la que tú puedes decir lo que quieras, pero si dices lo está popularmente mal visto, entonces la has liado. Eso, permítanme, no es libertad.


Este post nace precisamente de eso. Nace de la necesidad de expresar comedidamente el sentimiento, pero sin vomitar todo por culpa del "Y si leen esto...".

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