Una grieta en la muralla del Chelsea


El Chelsea ha sido, seguramente, el equipo más en forma de 2021. Pronto finalizará el año y el rendimiento del club inglés puede catalogarse sin exageración alguna como una de las más destacadas.

Sus cifras ofensivas, sus números en defensa, sus títulos y la autoridad con la que ha firmado un enorme porcentaje de partidos han sido extraordinarias. No es casualidad que firmaran un final de temporada maravilloso el pasado curso y que haya sido considerado desde el mes de agosto como uno de los grandes candidatos a coronarse campeón de la Premier League 2021-22.

La llegada de Tüchel pronto cumplirá un año y ha sido, sin lugar a dudas, de forma contundente, la gran noticia del año en el seno del Chelsea. El gran punto de inflexión se firmó con la salida de Frank Lampard y la llegada del técnico alemán. Es una realidad incontestable.


Sin embargo, pese a todo ello, pese a que su dinámica de resultados ha sido de las más destacadas del fútbol británico, europeo y mundial, lo cierto es que en Stamford Bridge suena desde hace semanas una alarma sonora que empieza a ser molesta por su regularidad.


El Chelsea encaja goles. Una afirmación que, fuera de contexto, puede ser considerada como normal, o sin demasiada relevancia. Es algo controlado, normal. ¿Qué equipo no encaja goles? Sin embargo, si se tiene en cuenta sus cifras en 2021 (rozando el 55% de veces en las que no encajó gol) lo cierto es que la dinámica en este aspecto parece haber dado un paso atrás.


Edouard Mendy ha sido elevado a los cielos futbolísticos por su fantástico rendimiento bajo palos, por sus reflejos, por sus habilidades técnicas y, en conjunto con sus compañeros, por ser uno de los guardametas menos goleados del fútbol europeo.

Sin embargo, como digo, ha saltado la alarma. Un equipo con un 55% de las veces en las que no ha encajado goles este año que ahora se ve sometido a las amenazas rivales.


Es la nueva dinámica. El Chelsea suma cinco partidos consecutivos encajando gol. Ocurrió frente al Manchester United, frente al Watford, frente al West Ham, frente al Zenit St. Petersburg y este pasado fin de semana frente el Leeds.


Lo cierto es que sólo frente a los Hammers, en el London Stadium, el Chelsea perdió. Sólo una derrota en todos estos encuentros, pero sumar cinco encuentros seguidos encajando gol (cuando llegó a ser noticia la tarde, o noche, en la lo sufrían) es una rutina que, seguramente, a Tüchel no le estará haciendo gracia.


Y hay una acentuación importante a tener en cuenta. Su derrota ante el West Ham (3-2) y el empate ante el Zenit St. Petersburg (3-3) han tenido consecuencias deportivas que han creado un escenario diferente.


Los Blues han perdido el liderato en Premier League, en favor del Manchester City, y ha pasado de ser primero a ser actualmente tercero. Pero en Europa también hubo consecuencias inesperadas. Su empate en tierras rusas, sumado a la victoria de la Juventus, hizo que los londinenses perdieran la primera plaza in extremis y consiguieran el pase a octavos de la Champions League como segundos.


La alarma no es importante. Sí regular. Sí preocupantemente ganando terreno cada semana que pasa. Pero la temporada sigue siguiendo positiva, muy efectiva de hecho, y la preocupación no debe ser importante... por ahora.

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