Razones para no seguir viendo LaLiga


LaLiga no vive su mejor estado de forma. El nivel competitivo del campeonato español está lejos de ser perfecto, está a años luz de su mejor momento y su omnipresente competitividad con la Premier League ha creado una brecha a favor de los ingleses que crece año tras año.

Pero no sólo son problemas teóricamente deportivos, sino que la marca España en el ámbito del fútbol tampoco pasa su mejor momento a nivel institucional. Ni en LaLiga, ni en la RFEF. Ni sobre el césped, ni en los despachos.


Un cóctel de incertezas, contenidos, decisiones y puntos de vista que han fabricado un contexto que parece de todo menos interesante. LaLiga pierde interés, pierde público y pierde competitividad.

Algunas razones para no ver LaLiga, o dejar de verla, pueden ser las siguientes:


-Nula competitividad. LaLiga no tiene más de dos candidatos al título. Es la realidad. Real Madrid y FC Barcelona son los grandes aspirantes a ser campeones año tras año, y si exigimos un grado mayor de veracidad, sólo el conjunto blanco parece estar rindiendo a nivel de campeonatos en los últimos años. En verano se tiende a presentar un torneo liguero con variedad de nombres, variedad de aspirantes, pero en apenas semanas todo queda claro y el guión ya conocido se instala de forma rotunda. LaLiga es un torneo poco competitivo.


-La organización sigue dejando mucho que desear. El torneo español tiene una organización repetitiva, estancada y casi caduca, pero nada parece cambiar. Se realizará cambios cuyo aroma ofrece un escenario de improvisación y ninguna planificación. El cambio de horarios es rutina. El papel del aficionado cada vez es menor y su conversión en cliente y no fan es una realidad demasiado preocupante como para no tenerla en cuenta.


-Las grandes estrellas ya no llegan a LaLiga. Año tras años suenan grandes nombres (todos ellos para Real Madrid y FC Barcelona, claro) y pocos son los que llegan. ¿Dónde están Mbappé, Haaland, Mohamed Salah, Kevin De Bruyne, Bellingham, Neymar o Phil Foden? Hace años se hablaba que las grandes estrellas soñaban con llegar a LaLiga. Sin embargo, ahora, con el potencial económico del fútbol inglés, casualmente, pocos son los jugadores que acaban en España. ¿Llegaban al Real Madrid o al FC Barcelona por dinero, porque tenían más soluciones económicas? No es una locura pensar que sí.


-Los horarios crean jornadas eternas. Una jornada que empieza el viernes y acaba el lunes, con horarios diversos, provoca que compaginar una jornada de fútbol español con la vida se presente complicado. Afirman que se produce así para dar el gran foco a todos los partidos, pero el resultado es todo lo contrario. Dar la misma importancia, relevancia e interés a todos los partidos es caer en un error que ha provocado un desinterés absoluto por el campeonato.


-El fútbol español tiene gestores nefastos tanto en el campeonato liguero como en la federación. La desigualdad nace desde arriba. Inmersos en una batalla de egos entre sus dirigentes, la imagen de marca del fútbol español sigue deteriorándose. Llegaron para el cambio, para acabar con viejos vicios, y no sólo han hecho buenos a sus predecesores, sino que el descontrol mediático es un auténtico escándalo.

-Sus partidos tienden al aburrimiento. La comparativa con la Premier League deja en una situación nefasta a LaLiga. Prácticamente cualquier partido del campeonato inglés es infinitamente mejor que el del español. Es una generalización basada en dos últimos años en los que ha quedado absolutamente claro que el nivel de espectáculo del fútbol español ha creado un producto más bien normal, de ritmo bajo, de nivel goleador que tiende la baja. Es la realidad.

-El organismo de LaLiga representa a muy pocos equipos. Cuando se toman medidas, sólo benefician a una minoría. Cuando se realizan los calendarios y horarios, casualmente, los grandes tienen fechas que no perjudican a su descanso. Cuando las decisiones arbitrales (incluso ahora con VAR) caen en terreno de nadie, acaba beneficiando siempre a los mismos. Da la sensación de que son 17 equipos contra los otros tres, o incluso dos. La diferencia es preocupantemente abismal, y nadie hace nada para evitarlo. Incluso al revés, sigue creciendo la brecha.


-El bochornoso reparto televisivo. Es imposible que, varias décadas después, Real Madrid y FC Barcelona se repartan la mayor parte del pastel por derechos televisivos. Es la base vital por la cual esos dos clubes tengan más y mejores opciones de crear proyectos televisivos. Años siendo criticado ese modelo y nada cambia, nada parece preocupar a los dirigentes. Se amparan en su poder mediático para seguir firmando un reparto que sería denunciado en cualquier otro país.

-La falacia del éxito en Europa. Se le atribuye a Joseph Goebbels la famosa frase “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad” y esto parece ser la base de lo que ha ocurrido en la última década. El poderío del Real Madrid en Champions League ha sido real y firmó una dinámica con tintes históricos, pero ¿cómo puede convertirse eso en un argumento para generalizar? El éxito es del Real Madrid, no de los equipos españoles. Se le puede sumar el FC Barcelona en 2015, pero paren de contar. Los dos equipos que, casualmente, también protagonizan las historias en LaLiga. Es cierto que en Europa League se suman Sevilla, Atlético de Madrid y Villarreal, pero son casos que no se reflejan cuando militan en la Copa de Europa. No. Es mentira. El fútbol español no ha liderado el fútbol europeo. Lo ha hecho el Real Madrid, también un poco el FC Barcelona, pero ¿qué pasa con el resto de equipos?


Y podría seguir escribiendo razones para dejar de ver LaLiga un rato. Evidentemente, la decisión caerá en la voluntad de las personas que puedan leer esto y, hagan lo que hagan, será respetable. Pero lo que queda claro es que LaLiga es cada vez más un producto caduco, que tiende a la baja y que está estancado desde hace años.

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