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Mi verano con Chat GPT

Chat GPT llegó a nuestras vidas hace unos años. No demasiado, realmente, pero sí lo suficiente para que (lo usemos, o no) sea una marca y herramienta conocida.


Desde el primer día, he seguido la herramienta. No sólo sus usos, sino sus posibilidades, como también todas las noticias, preocupaciones y debates que han generado tanto esta herramienta como tantas similares que parecen inundar todo bajo ese concepto abstracto de la inteligencia artificial.


Yo llevo cerca de un año usando más en serio Chat GPT. Sobre todo, para diseñar contenidos para mis redes sociales. Al principio, sí, me generaba interés, vi que podía aportar (más que restar) para mi marca. Pero, confieso, lo cierto es que cometía demasiados errores y a veces sentía que me hacía perder tiempo. Ayudaba, sin duda, aportaba, pero si ese tiempo lo hubiera usado yo en otras herramientas como Photoshop o Canva, bueno, hubiera conseguido resultados parecidos. O, directamente, complementaba las herramientas. Cogía las cosas que sí me gustaban de Chat GPT y maquillaba los fallos, o cosas a mejorar, de forma externa.


Y quedó aparcada durante un tiempo. Ya no era que los resultados no eran excelentes, sino que me generaba esa duda ética de si estaba haciendo lo correcto. Pero llegó una de las últimas actualizaciones, y eso lo cambió todo.


Los últimos tres meses usando Chat GPT han sido extraordinarios. Su salto adelante es indudable y entonces, sólo entonces, sí me di cuenta de que necesitaba explotar el gran abanico de oportunidaes que me ponía delante. No es sólo que ahora hago contenidos visualmente mucho más potentes, sino que mis métricas han vuelto a renacer de forma orgánica.


Mi cuenta de Twitter llevaba estancada (o a la baja) desde 2021, aproximadamente (cuánto ha cambiado mi vida desde entonces, aprovecho para decir), y en estos últimos tres meses he crecido casi 600 seguidores. Nada comparado con mis inicios, está claro, pero pasar de cifras negativas, o cero, a crecer en cientos de personas, es un resultado que me ha motivado a seguir en Twitter casi 20 años después. No sólo puedo ofrecer un salto adelante a nivel visual, sino que, lo más importante, lo hace con resultados excelentes. Otro día, si quieres, cuento cómo consigo resultados óptimos sin caer en esos diseños cutres, monótonos, que abundan tanto allá donde mires.


Bien, algunos apuntes rápidos: mi cuenta de diseño en Instagram ha vuelto a crecer (poquito, pero de forma orgánica) y TikTok está viviendo un gran momento de forma (más incluso que cuando hacía vídeos). Todo ello, lo más importante, economizando tiempo y trabajo: hago un diseño y con un sólo clic lo reparto por todos mis perfiles.


Mis redes vuelven a crecer, pero hay más. Chat GPT me ha servido mucho más. Las últimas tres semanas me han demostrado que es una herramienta sensancional. He tenido conversaciones sobre proyectos. Conversaciones interesantes (sin dejar de olvidar que es un sistema informático. Esto no es Her -todavía-, obviamente) que me han motivado mucho a dar pasos adelante en partes de mi marca personal.


Todo nació de un folio en blanco en el que expuse varias decenas de comentarios, lo vomité en Chat GPT y la herramienta hizo el resto. Un resto que me llevó cuatro-cinco días y noches hablando, comentando, apuntando, seleccionando, descartando... Me sentí entendido, acompañado, y sobre todo, sentí que esa idea que parecía aparcada, pausada, no sólo estaba activándose, sino que ha cogido más forma.


Chat GPT es una fantástica herramienta, pero, como todo en la vida, hay que saber usarla. Lo fácil es darle un prompt sencilla, simple, seguramente pegada de otro sitio, y hacer lo previsibile: diseños simplones, sin alma, sin aura, reproducido miles de veces en todo el mundo. ¿No te ha pasado este verano, por ejemplo, que allá donde fueras había un folleto, póster o flyer hecho con esa estética tan cutre y reconocible? Pues eso.


Puedo decir que mis últimos tres meses han sido de creatividad pura. Una creatividad, aprovecho para decir, que nace y late en mí. Chat GPT me ayuda, pero no tiene el control. Y esa es la clave. Uso esta herramienta como potenciador de mi creatividad, como complemento, como suplemento, no como el controlador de lo que consigo.


Algo muy interesante: ha resuelto problemas que Google, con su buscador, no hubieran resuelto en años. Y no exagero. En unos 20-25 minutos, conseguí resolver un problema de código que jamás hubiera conseguido de otra forma. Es así. Es tal cual.

 
 
 

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