Los detalles que nos ha dejado la EURO 2020


Se acabó. La EURO 2020 es historia y ahora sólo toca rememorar los mejores momentos, sus mejores recuerdos, incluso sus sustos. Sus mejores goles, sus extraordinarias paradas, sus jugadas individuales, sus gestos grupales. Todo, en general.

Ha sido un torneo diferente, pero para los amantes al fútbol creo que ha valido la pena. Tras su aplazamiento el año pasado, ha salido todo adelante de la mejor manera posible y eso es lo que nos queda ahora. Su recuerdo, sus imágenes.

A modo de resumen, estos han sido algunos momentos que, creo, han quedado enmarcados dentro de este espectacular mes de fútbol que hemos vivido en Europa:

Christian Eriksen. El gran susto, el casi trágico momento en el que el futbolista danés se desvanecía ante los ojos del mundo. Falleció durante unos instantes. Así lo confirmaron los médicos que se convirtieron en héroes y le salvaron la vida. Eriksen, durante unos instantes, nos dejó. Pero volvió gracias al, reitero, increíble y meritorio trabajo de los profesionales. Por suerte, ahora todos lo recordamos como un terrible susto que marcó el inicio de torneo. Ocurrió en la segunda jornada del torneo, un día después de su inicio.

Hungría en el grupo de la muerte. Era la Cenicienta del grupo y casi del torneo. Casi sin empezar ya parecía destinada a caer, a marcharse, a retornar. Caer en un grupo con selecciones como Portugal, Alemania y Francia era casi una pesadilla. Tenían ilusión por disputar el campeonato, pero el sorteo les deparó una noticia contradictoria. Bonita, por disputar la Eurocopa, pero decepcionante quizás porque la exigencia iba a ser tan tan alta que casi les dejaba fuera casi sin jugar. Y cayeron. Fueron eliminados como se esperaba, pero lo hicieron de forma muy meritoria, mostrándose como una selección muchísimo más competitiva de lo esperado. Incluso rascaron puntos ante Alemania y Francia. Un torneo digno, muy digno. Un campeonato espectacular teniendo en cuenta la dificultad extrema que suponía y los dos puntos conseguidos. Aplaudimos por su fútbol.

El tren de España y Luis Enrique tuvo que reforzarse. Después de semanas de críticas, comentarios absurdos y una injusta postura por sus decisiones, la selección española cumplió y firmó un torneo muy digno. Digno a nivel de andadura y dinámica. Llegaron a semifinales de la Eurocopa y fue ahí, con el paso de las semanas, cuando muchos decidieron que (entonces sí) se subían al barco. Los que clamaban al cielo porque la convocatoria no incluía a jugadores del Real Madrid ni a su capitán, Sergio Ramos, se convirtieron en el famoso meme de Homer Simpson para animar a su selección. Lo esperado, vaya. España no era favorita, pero el equipo seleccionado (ya lo leísteis aquí hace mes y medio) no era tan malo como decían los ecos borreguiles que se pronunciaron en mayo. No han ganado, no han firmado un torneo espectacular (sólo una victoria), pero han conseguido finalizar un campeonato mucho más positivo de lo supuestamente esperado. Algunas cuevas vieron aumentada su demanda para pasar unos días. Todavía siguen ahí algunos. Los que tienen algo de vergüenza, supongo.

El equipo de autor de Southgate. Escribimos sobre ello hace unos días. Esta Inglaterra ha vuelto a estar a la altura de lo esperado. Un equipo cuya firma es muy reconocible, muy localizada y todo apunta al banquillo, a la banda. Si queréis leer algo más sobre ello, podéis leer mi análisis más concreto. Pero, sin duda, ha sido uno de los aspectos destacables del campeonato.

El torneo goleador de Schick. Nos centramos en él porque los torneos que han firmado Cristiano o Kane lo esperábamos. El delantero checo del Bayer Leverkusen ha sido una de las grandes sensaciones. Su nivel goleador le han elevado a la altura de los máximos goleadores, al primer foco del fútbol europeo y, ahora, en el Bay Arena seguramente tengan más trabajo del habitual a la hora de tener que recibir ofertas. Quizás se haya convertido en uno de los atacantes más deseados y pueda cambiar de aires este verano.

El grupo de la muerte fue un fiasco en octavos. No decepcionó en absoluto en fase de grupos, pero el a priori papel de sus equipos (considerados candidatos al título) se fue a pique en octavos de final. Tanto Francia como Alemania y Portugal cayeron a la primera de cambios cuando los cruces se activaron. Una decepción total. Para los más exigentes, una buena noticia porque daba vida y oportunidades a otras selecciones consideradas menores, pero totalmente decepcionante para los que querían que este grupo llegara hasta las jornadas finales del torneo. Ninguno de ellos ha sido campeón.

Fantástico campeonato de Forsberg. El jugador sueco del RB Leipzig creció como la espuma tal y como pasaron los días. Sus cuatro goles le convirtieron en pieza clave del combinado nórdico y su nombre se colocó entre los máximos artilleros del Viejo Continente. No ha sido el mejor jugador, pero tampoco da la sensación que haya sido preciso ese calificativo para que haya brillado con luz propia. Además, más allá de sus cifras, su vitalidad para Suecia, incluso con goles de bella factura, le permiten ser uno de los jugadores más destacados. Ahora, la duda de ver dónde jugará la próxima temporada.

Sterling: de cuestionado a héroe inglés. Como decíamos anteriormente, Inglaterra se ha convertido en un equipo de autor. Entre una de sus razones, Raheem Sterling. Su convocatoria fue cuestionada porque su temporada con el Manchester City no había sido la mejor. Llegó la primera jornada, fue titular, y la sorpresa fue todavía mayor. Si las dudas existían, al verle desde la partida frente a Croacia hacía ver que Southgate lo tenía muy claro. Y vaya si confiaba en él. El campeonato del extremo del City ha sido espectacular. Una de las estrellas del torneo, sin lugar a dudas.

El primer gran torneo de Shevchenko. La fase de clasificación de Ucrania había sido interesante y su participación en el torneo, lejos de catalogarles de favoritos, dejaba puertas abiertas para la inspiración y la expectación. Era un deseo interesante para ese selecto (y casi mirado con distancia) grupo de los 'Panenkitas', y no han decepcionado. Los ucranianos han firmado un muy buen campeonato y vieron su sueño truncado ante Inglaterra, cuando fueron goleados y cayeron. Pero han dejado buenos momentos, grandes imágenes y a un Shevchenko reforzado como generador de grupos y con decisiones deportivas y tácticas que le permiten firmar su primer gran torneo como entrenador. Dejó claro que era un maravilloso goleador en su etapa sobre el césped, pero tras esta Eurocopa ha mostrado cartas muy interesantes para catalogarle dentro del mundo de los banquillos.

Decepcionante Turquía. Su participación fue totalmente inesperada, para mal. Venían de firmar una fase de clasificación muy positiva, de meses muy buenos en el último año, con uno de los goleadores de la temporada como Yilmaz y con jugadores de primer nivel como Calhanoglu o Soyüncü. Pero cayeron a la primera de cambios. No esperábamos que fueran campeones, pero tampoco que fueran eliminados en fase de grupos. Ni mucho menos con cero puntos, con pleno de derrotas. Una decepción absoluta, rotunda y casi inexplicable.

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