Un año más: Premier League


La Premier League se ha consagrado en las últimas dos décadas como la mejor liga del mundo. Dos décadas desde el cambio más determinante y definitorio de su giro de rumbo que, en consecuencia, ha aupado al campeonato británico a los cielos del fútbol europeo.

Es una realidad. El cambio de formato vivido y firmado en 1992 provocó que los derechos de televisión aumentaran de forma insultante. Es la gran clave. Es la clave por la que los equipos de la Premier League siguen aumentando sus ingresos año tras año para, como resultado, optar a poder fichar a los mejores jugadores del mundo.

Ya sea mirando más allá de las islas, en el Viejo Continente. Ya sea en el territorio insular, en territorio británico, en territorio inglés. Los equipos ingleses tienen dinero suficiente para formar proyectos competitivos, completos, muy serios.


Los clubes británicos tienen en su poder las herramientas óptimas para firmar plantillas de primer nivel. Esto produce que las consecuencias sean puramente deportivas, de una buena o mala gestión del dinero que de forma equitativa reparte el torneo. Y no de desigualdades económicas que provocan ligas rutinarias, aburridas, grises, con altibajos.


La Premier League vuelve a ser el campeonato protagonista del mercado. Grandes fichajes, traspasos internos en el país, inversiones altas, movimientos de arriba para abajo. Es la realidad. Un verano más.


Nombres como Erling Haaland, Kalvin Phillips, Richarlison, Gabriel Jesús o Perisic son algunos de los nombres más destacados hasta el momento, pero los algo menos de dos meses que quedan por delante en el mercado harán que otros jugadores como Cristiano Ronaldo, Frenkie de Jong, Neymar, Raphinha o Sterling ganen algunos de los más importantes focos.


La importancia del mercado inglés marca el ritmo y la cadencia del resto. Inglaterra mueve fichas, sus imponentes fichas, y el fútbol europeo actúa en consecuencia.

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