Review de la 4ª temporada de Stranger Things (I)

Hace unos días expresé mis primeras sensaciones de la cuarta temporada de Stranger Things, pero me quedaba el último capítulo de la primera parte (la segunda sale en julio) y fue más a modo desahogo que otra cosa.


Ahora sí. He visto entera la primera parte de la cuarta temporada y Oh, my, God. Tal cuál.


En el otro post confesé que estos capítulos me habían hecho reencontrar sensaciones con la serie, que me habían gustado mucho más que la tercera temporada y que había vuelto a sentir ese gusanillo especial que me despertó en su día cuando se estrenó oficialmente la serie. Así ha sido.


La cuarta temporada de Stranger Things me está gustando. Cuando vi el último capítulo (ojo, casi una hora y cuarenta minutos de duración) automáticamente necesitaba seguir viendo la serie, necesitaba seguir sabiendo cosas y, evidentemente, hasta julio no podrá ser. Pero esas ganas son el claro ejemplo de que ha pasado algo en la producción de esta vuelta de los chicos de Hawkins.




¿Por qué me ha gustado?


-Se narran varias historias a la vez, pero de forma separada. Es una forma de ofrecer muchos planteamientos y escenarios sin desequilibrar el seguimiento de la serie. Y es en este contexto donde podemos entender la presencia de todos los protagonistas. Todos tienen su papel relevante. Todos son protagonistas de tramas independientes que, en su conjunto, dan sentido a la historia.


-Han dejado de lado las tramas amorosas con la excusa de "cosas de la edad". Eso es lo que me desencantó en la tercera temporada. Han desmontado algunas relaciones que sobraban un poco y han colocado sus piezas en los contextos necesarios y vitales. Un acierto total. Ahora Stranger Things vuelve a ser Stranger Things, y no High School Musical.


-Siguen apareciendo nuevos protagonistas. Me flipa. No sólo porque aparecen caras nuevas cuando el universo de la serie está cerca de terminar, sino porque son actrices y actores brillantes cuyos personajes tienen bastante sentido en la trama. Una novedad interesante. De hecho, me gustan más los nuevos protagonistas de la cuarta temporada que los de la tercera.


-Se empiezan a desvelar incógnitas. Se empiezan a resolver dudas. Se empiezan a cerrar escenarios que arrastramos desde el primer capítulo de la serie. Evidentemente, queda la segunda parte, pero han tenido el detalle de no dejar el hype extremo hasta julio. No han resuelto todo, ni mucho menos, pero nos han dejado algún caramelo interesante.


-Los efectos especiales son necesarios y tienen sentido. Lejos de presentar una serie espectacular, fantasiosa y que brille mucho, lo hace con un sentido y un fondo lógicos. No caen en el error de entrar por los ojos "sin más". Lo hacen bien, lo hacen lógicamente y todo ayuda al contexto de la historia. Para poner un 'pero' no sé si me gusta la estética de Eleven (Once, en español) cuando se le muestra de pequeña. Es como "Qué guay, qué currado", pero al mismo tiempo "Se nota que está hecho por ordenador".


Considero que Stranger Things ha reconducido el camino para un final que, tras ver la primera parte, tiene pinta de que va a ser espectacular. Así me sentí cuando acabó el último capítulo. Ojalá cumplan con las expectativas.


Se han dejado de temas amorosos, de resoluciones de problemas poco creíbles y han vuelto a su esencia creando muchos problemas paralelos que convergerán en el final de la serie seis años después.

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Soy community manager y creo que eso es algo que me está llevando al lado contrario a lo que diría la lógica de mi día a día como profesional. A veces pienso que es una contradicción. Otras veces creo

Me ocurre aquí, en mi safe place, cuando vengo, cuando viajo, cuando me traslado. No suelo leer XL Semanal, suplemento dominical del diario ABC, pero aquí sí. Aquí sí porque es la excusa para acudir a

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