¿Qué opino del trabajo de Gattuso?


Gennaro Gattuso aterrizaba el pasado verano para convertirse en nuevo entrenador del Valencia. Un reto que era tan interesante como desconcertante, tan ilusionante como dubitativo para la afición.


El conjunto valencianista atraviesa uno de los momentos institucionales más delicados de su historia. La muy cuestionada gestión de Meriton ha convertido lo que era un equipo poderoso, competitivo e ilusionante en un proyecto vendedor, cuyas aspiraciones son limitadas y en el que las cortinas de humo para maquillar problemas son constantes.


Una de las limpiezas de cara fue Gattuso. La llegada de uno de los ex-jugadores más carismáticos de las últimas décadas al banquillo era un argumento lo suficientemente sólido para que la afición viera ciertos aires de cambio. Miraban hacia arriba, nada había cambiado, pero la presencia del transalpino generaba cierta curiosidad que, entre otras muchas cosas, se tradujo en decenas de miles de abonados.

El pasado verano, en estas mismas líneas, un servidor apoyaba su llegada, aplaudía su fichaje y transmitía cierta ilusión por ver de qué era capaz en la Avenida de Suecia.


El Valencia de Gattuso, pese a que a nivel deportivo no brilla ni vuela, tiene cosas interesantes, temas a valorar positivamente y parece que el patiment no va a ser trending topic. Para esto ha quedado el combinado valenciano, para no sufrir.


Sin embargo, pese a que a mí me apetecía verle en acción, debo confesar que empiezo a ver cierto descontrol en su personaje que no me gusta precisamente. Es cierto que su papel mediático es la de que se trata de un hombre pasional, agresivo, muy expresivo. Y también es cierto que eso genera un ambiente en Mestalla que se creía perdido desde hacía años.


Pero confieso, reconozco, que su papel no me convence. Está bien que quiera vender su imagen de pasional, de tipo que no se corta un pelo, que habla claro, pero cuando eso se traduce en mala educación, en ciertas malas formas que muestra en rueda de prensa, lo cierto es que me patina mucho. Bastante, de hecho.


El papel de entrenador pasional ya aburre. Aburre porque ha sido la nota predominante en la última década en la figura de Simeone. Aburre porque también está ahora en LaLiga Sampaoli. Antes podría ser más o menos interesante (nunca me atrajo, sinceramente), pero era una alternativa al protocolo y a lo correcto. Podría tener su público (lo tenía, de hecho), podría generar un seguimiento, pero porque no abundaba, se salía de la regla.

Por ello, Gattuso creo que ha sobrepasado alguna que otra línea moral. No debe ser maleducado, debe dejar hablar a los periodistas y no cortarles las preguntas, no debe encontrar guerras contra su trabajo donde no las hay.


El Valencia ha mejorado esta temporada y creo que la figura del italiano tiene mucho que ver. Es indudable. El equipo esta temporada es más valiente. Al menos así lo transmite. Esto no es del todo positivo, pero se ha generado un paso adelante. Ahora el equipo tropieza, pero muchas veces deja cosas muy interesantes. Estos años anteriores, no.


Pero para mí, no todo vale, Gattuso.

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