¿Qué es ser infobeso?

La era de la sobreinformación. Ya he hablado más de una vez sobre la explotación mental a la que estamos sometidos a diario. Miles, millones de impactos informativos, de entretenimiento. Noticias, compras, contenidos virales, curiosidades, vídeos en YouTube, servicios online de pago, redes sociales… Está instaurado. La sociedad vive, aunque no quiera ser consciente, en un estado de constante impacto. No nos damos cuenta, pero el cerebro recibe muchísima, demasiada, información cada día. De camino a casa, de camino al trabajo, paseando, en solitario, en pareja, tomando un café en esa cafetería Starbucks de turno, mirando hacia arriba y viendo ese cartel publicitario que está ahí arriba por si se te ocurre mirar, como es el caso.

Estaba convencido de que había encontrado en la ‘era de la sobreinformación‘ el concepto perfecto para resumir esta situación que vivimos, en la que me incluyo, claro. Pero no. Era sábado, mientras tenía abierto Livescore.com con amistosos de pretemporada (por aquello de que siempre encuentras algo anecdótico), me encontré en mi timeline con un link de la web Yorokobu en el que hablaban del concepto «infobeso«. En mi cabeza sonó «¿Infoqué?«. Entré, claro, y entonces me di cuenta que esa situación que vivimos a diario, no era una locura.

Según este artículo (citando a otro post de la revista Quartz), los estadounidense reciben a diario cerca de 35 gigas de información y unas 100.000 palabras escritas. Una barbaridad. ¿Podemos pararnos a pensar realmente lo que supone eso, a diario? ¿Cómo no vamos a cansarnos más fácilmente, cómo no vamos a estresarnos con más facilidad?

El término infobeso se relaciona a la gran cantidad de información que consumimos, y a su vez, que necesitamos hacer dieta. Lo extrapola a la alimentación. Si comemos mucho, si comemos en exceso, llega un punto en que nuestro cuerpo retiene grasas de más, y evidentemente tenderemos a cuidarnos más, o menos, si queremos perder peso, o no. Pues este término parece que nos orienta a hacer dieta de información, a perder peso, a no consumir los contenidos que no nos aporten, que sean inútiles. Entiendo que una noticia sobre el índice Nikkei para alguien que no sigue de cerca los altibajos de la Bolsa, pues no será de utilidad, pero al estar expuestos, las consumimos, y la retenemos en el cerebro, aunque creamos que no. Gastamos nuestro servidor online de información para acoger una información que no queremos, que no nos interesa, que no es útil para nuestros estímulos. Es decir, podemos engordar con contenidos innecesarios.

Llevo semanas planteándome el tema. ¿Necesito filtrar los contenidos e impactos que recibo? ¿Necesito aplicar filtros para recibir solamente los contenidos que me interesan y que me permiten tener estímulos, o debo dejarlo todo como está para poder retener información que a lo mejor algún día puedo usar? Pero, ¿y si ese día no llega nunca? ¿Por qué retener ese dato, por qué consumirlo? Una idea que, como digo, estoy queriendo asimilar desde hace tiempo, y que necesito modificar.

Soy consciente de que es algo negativo. Soy consciente de que tanta cantidad de información no es positiva. Nos cansamos de más, nos estresamos de más, nos colapsamos de más. ¿Por qué permitimos que ocurra? ¿Por qué nos metemos a diario en redes sociales y permitimos en cierta medida que todos esos impactos lleguen, establezcan su tienda de campaña y permanezcan ahí?

Y tú, ¿eres infobeso, eres infobesa?

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