¿Por qué sigo al Exeter City?

Hace unos años jamás hubiera pensado seguir al Exeter City. Sí a algún equipo inglés de categorías inferiores porque mi afición por el fútbol británico me hace buscar historias muchas veces más allá de los grandes focos. Sin embargo, podría haber seguido otros clubes como el Lincoln (me fascinan las vistas desde su estadio), el Oxford o Cambridge (por aquello de ser equipos que comparten población con dos prestigiosas universidades), o similares. Pero no. El Exeter City llegó a mi vida hace aproximadamente cuatro años.


Mi pareja había estudiado allí, había vivido durante cerca de un año y quedó enamorada del lugar. Evidentemente, su deseo de volver hizo que finalmente, en una escapada que hicimos en 2019 al Reino Unido, ella volviera y yo lo conociera de primera mano. En aquella semana que pasamos en Exeter, evidentemente, nos escapamos durante unas tres horas a St. James' Park para ver un partido entre el Exeter City y el Ipswich Town. Quedaron empate, 2-2, por si te lo preguntabas. De hecho, mientras escribo esto, me doy cuenta de que hacen exactamente tres años de aquello.


Por ello, por lo bien que me había hablado mi novia del pueblo, por lo enamoradamente que me quedé tras mi visita, por tener una excusa más para mirar hacia las islas británicas cada fin de semana, empecé a seguir desde la distancia a los Grecians. Les sigo mediante un livescore que actualiza los marcadores, pero sin imágenes, y mediante los highlights que suelen compartir horas después de los partidos.


Cuento todo esto porque cada sábado a partir de las 16:00 (juegan siempre a esa hora) en mi lista de partidos seleccionados siento ese gusanillo especial de saber que es un equipo especial. No me sé ni un sólo nombre, muchas veces ni siquiera me suenan los rivales, pero sé que les sigo todas las semanas.


Y ojo, que desde que empezamos a seguirles más de cerca, han conseguido ascender y actualmente juegan en League One, la tercera categoría inglesa. Es decir, cuando viví los primeros pasos como simpatizante desde mi céntrico despacho de Madrid, estaban en cuarta.


Y sé que por surrealista o raro que pueda parecer, este es el tipo de fútbol que me gusta. Al menos sus historias de fútbol underground, alejado de los focos, que vive en la sombra semana a semana. Un fútbol, además, con su cambio de horario, con sus rutinas diferentes. Aquella tarde, sobre todo tras salir del estadio, la recuerdo con una sensación súper especial. Aquel sol, aquel relax, aquel paseo, aquel café frente a la catedral... Qué historia tan bonita.

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