Me gusta Javi Gracia


Me gusta Javi Gracia porque le seguí de cerca en su etapa en el Watford y aquella etapa gustó mucho en Vicarage Road. Me gustan sus métodos, me gusta su forma de presentar batalla sobre el césped, me gusta su personalidad aparentemente tranquila pero con las ideas muy firmes. Y me gusta, mucho, el gesto que ha tenido con el vestuario cuando la situación parecía estar cerca de estallar.

Contextualizo brevemente. Hace unas semanas saltaba la bomba informativa de que el Valencia no tenía dinero para pagar las fichas de los jugadores. Una situación, evidentemente, preocupante que, además, como era de esperar, hizo estallar un aluvión de críticas contra la propiedad que, incluso, preocupó fuera del valencianismo. Evidentemente, a modo de apoyo. La situación parecía tan adversa que incluso los supuestos enemigos se sentían éticamente en la obligación de ofrecer su ayuda moral.

A partir de ahí, a nivel interno, llegó Javi Gracia y se colocó al lado de los jugadores y pidió explicaciones a la entidad. Lejos de ser ese funcionario que pide el club, lejos de ser una marioneta, lejos de quedarse callado o quieto, movió ficha e intentó desbloquear la situación entre un vestuario enfadado (como es lógico) y un club que sigue sin rumbo desde arriba. Decían que podía ser otro entrenador que llegaba para decir ‘Sí’ a todo, pero en apenas semanas como trabajador del club ya ha mostrado detalles que generan sensaciones diferentes, seguro, a los jugadores.

Pero, evidentemente, deberán llegar los resultados, porque si los resultados no llegan ya sabemos qué suele pasar. Pero confío. Confío en el trabajo de Javi Gracia. Va a ser una temporada complicada, muy diferente, con expectativas repletas de dudas, sin un objetivo claramente marcado porque la situación institucional, ahora mismo, a día de hoy, no permite conocer cuál será la plantilla final para hacer frente al curso deportivo. Y ahí es donde aparecerá Javi. Ahí es donde el entrenador deberá convencer a los que estén, a los que sigan, a los que decidan seguir, que pese al horizonte gris el trabajo será cosa suya y, en consecuencia, los resultados sólo serán el fruto de lo que ellos hagan semanalmente en la ciudad deportiva de Paterna.

Me gusta Javi Gracia. Su personalidad calmada (que no fría), sus métodos, su trayectoria técnica, sus primeros detalles tanto deportivos como personales. Queda muchísimo por delante, queda todo un mundo, pero tengo confianza. Y tengo confianza (más allá de la idea preestablecida que pueda tener sobre él) porque creo que ahora mismo, con todo por disputar, negarle la oportunidad, negarle la opción de demostrar sus dotes, sería injusto. Sin duda alguna, creo que es mejor entrenador que Albert Celades. Y eso, creo, es una gran noticia para este Valencia. Dejémosle que haga su trabajo, dejémosle que todo empiece a rodar, que toda la maquinaria se vaya engrasando poco a poco y, entonces, de aquí a unos meses, tocará hacer los primeros análisis sobre si está bien, está mal, y demás.

Pero ahora tiene derecho total a tener confianza en él.

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