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La suciedad de la uña

Ya lo he dicho alguna vez. No me indigna porque realmente no es así, pero sí me molesta un poco en el sentido de cómo percibe la gente el trabajo y esfuerzo ajeno. El vídeo de esta semana ha tenido un recibimiento normalito, no va a ser el más visto del canal, seguro, pero entre los primeros comentarios he presenciado ese mal expandido del que no valora nada más allá de su propio ombligo.

El último vídeo, el último ejemplo. Ya he hablado más de una vez de lo que conlleva hacer vídeos. Es mi problema, lo hago porque quiero. Lo tengo clarísimo. Pero es injusto. Piensas la idea, la moldeas, la grabas, la editas y la subes a YouTube. Y, ¿sabéis qué ocurre luego? Los dos primeros comentarios: uno sobre la bandera de fondo que sale en el vídeo, otro sobre la canción que suena al final.

¿El vídeo bien? ¿El vídeo guay? ¿Lo has visto? ¿Todo correcto? Luego te dicen que sí, pero el primer impulso empuja al ridículo, acerca a un grado de surrealismo digno de Tim Burton, de un chiste casposo de la España de los 80-90. Lejos de la realidad, lejos de toda valoración real.

Mira la Luna qué bonita y resplandeciente está.«, señalando al cielo.

Uff, qué uña más sucia llevas.«

Y así con todo. La gente no valora nada, no aprecia el momento, no ve más allá de su ámbito.

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Vivo en Vitoria-Gasteiz desde hace casi tres meses. Una experiencia que tuve que aceptar casi por decreto. Imagina haberla rechazado. Vértigo. Vivo en Vitoria-Gasteiz desde hace relativamente pronto.

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