Harry Kane, qué feliz estoy
Son algo más de las 7:30 de la mañana. Un cielo rosado me deleita a mi derecha. Los primeros rayos del sol del martes, 27 de octubre, empiezan a asomar por el ala este del edificio. Me he duchado y estoy tomando el primer café del día. Me preparo, como cada mañana, las pestañas en el navegador para hacer un rápido repaso para estar al día.
De repente, caigo en la cuenta. "Anoche dieron el Balón de Oro. Voy a ver quién ganó". Y entonces, la sorpresa. La maravillosa sorpresa.
No soy realmente fan de este galardón. Sobre todo por el circo que se monta sobre su decisión. Anoche, iba mirando de reojo, mientras leía, mientras tenía el Sevilla-Osasuna de fondo. No era mi prioridad el Balón de Oro. Pensaba, lo tenía claro, que, viendo el historial y los entrehilos que se suelen manejar de poder, los grandes favoritos eran Lamine Yamal y Kylian Mbappé. Por motivos muy diferentes, pero creo que eran los grandes candidatos. El retraso hizo que, finalmente, me fuera a dormir. Y esta mañana, la sorpresa.
¡Harry Kane! Qué alegría, qué sensación de orgullo. Y, como imaginarás, no conozco a Kane de nada. Ni siquiera le he visto en directo. Pero, confieso, es mi delantero favorito de la última década. Haaland ha ganado mucho terreno en el último lustro en mis gustos, pero Kane... Ay, Kane. Qué orgullo, insisto. Los gritos de "¡Harry, Harry, Harry!" de la gente en la gala, mientras él, emocionado, un poco en shock, saludaba al resto de candidatos... Ay, Kane, qué feliz me ha hecho esta noticia.

El mejor delantero centro del planeta. De lejos. No admite discusión. Ya no tanto por su facilidad por marcar goles, sino por su constancia. Es historia viva del Tottenham Hotspur y en el Bayern de Múnich ha demostrado que está hecho de otra pasta. Es un atacante descomunal, impresionante, con una facilidad para cargar la pierna a la altura de muy pocos jugadores en el planeta. Y, ahora, ¡el Balón de Oro!
Orgulloso, una vez más lo digo. Le sigo desde que debutó con el Tottenham, desde que tuvo que ponerse de portero durante un partido de Europa League siendo muy joven, desde que eligió al Arsenal (donde jugó de pequeño) como uno de sus rivales favoritos en el North London Derby, desde que se fue coronando, poco a poco, en el gran estandarte del fútbol inglés. Una leyenda viva, insisto, del fútbol inglés.
No será sorpresa si te confieso mi pasión por el fútbol inglés y el Reino Unido. Y esta noticia, sinceramente, me ha hecho muy feliz. Sobre todo, yo creo, por la sorpresa, porque ya ni me acordaba, porque, de los tres candidatos que más sonaban, creía que Kane era la tercera opción. No por demérito, sino por lo que todo el mundo sabe que manejan clubes como Real Madrid y FC Barcelona.
Harry Kane. En Londres. Dando la sorpresa. En el mejor momento de su carrera deportiva, a sus 33 años.
Te lo mereces, Harry.

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