El mercado más espectacular de nuestras vidas


Hace unos días preguntaba (de forma irónica, claro, que nadie se preocupe) a la cuenta de Twitter de un famoso videojuego de fútbol si todo lo que habíamos vivido este verano había sido cosa de ellos. Eso, lo de hacer fichajes por gusto, sin reglas, con la libertad que sólo un videojuego ofrece (u ofrecía), era algo que siempre habíamos reservado al mundo virtual.

Pero no. Este verano ha sido tan grandioso, caliente y movido como denso, agotador e incluso agobiante. Ha sido una locura. Como aficionado, excitante. Como comunicador, un caos informativo tan estimulante como abrumador.

A todas horas. Casi minuto a minuto. Sobre todo durante el último mes. Recuerdo cuando, allá por comienzos del mes de agosto, teníamos la sensación casi generalizada de que estábamos viviendo uno de los mercados más tranquilos de la historia. Se hablaba de la economía de los clubes tras las medidas durante la pandemia, de que los clubes estaban con el freno de mano echado.


Hace unas semanas hablaba del megaproyecto del Paris Saint-Germain y lo equiparaba a esas partidas de videojuegos de managers que todos y todas hemos hechos alguna vez de pequeños (o no tanto). Esas situaciones virtuales, ficticias, en las que creábamos equipos tan irreales como potentes. Pero este es real.

Pues esa sensación ha crecido de una forma increíble. Decían que iba a ser un mercado marcado por la pandemia, que los clubes iban a gastar poco, que se esperaban pocos megafichajes. De hecho, algunos de los que estaban ocurriendo (como Messi o Sergio Ramos, por ejemplo) ocurrían a un precio nulo de mercado, ya que cambiaban de aires gratis, tras quedar libres. Decían, claro, porque ha sido todo lo contrario.

Hemos pasado de un mercado de fichajes tranquilo, de poco movimiento, de pocos grandes traspasos que parecían exclusivos de no más de tres clubes, a una montaña rusa de informaciones, traspasos confirmados, actualizaciones casi constantes durante 15-16 horas diarias, con los móviles echando humo, con las notificaciones agotando las baterías de los dispositivos y con fichajes estratosféricos que se han traducido en uno de los veranos más movidos de nuestras vidas.

Los fichajes que se hicieron oficiales y los que no. Los traspasos que se confirmaron y los que, tras semanas de culebrón, quedaron en nada. Más las decenas de movimientos que iban sucediéndose a la sombra de los imponentes grandes titulares. Una locura informativa que nunca pensamos que íbamos a vivir, ni siquiera en un verano "normal".

¿Ha sido el verano más espectacular de nuestras vidas en términos relacionados al mercado de fichajes? Si no lo ha sido, cerca ha estado. Si no lo ha sido, uno de los más movidos sin duda alguna. Sea el más espectacular, el más movido o el término que queráis utilizar, lo que queda claro es que es inolvidable.


Siempre nos acordaremos de dónde estábamos la tarde que el Barcelona anunció el adiós definitivo de Leo Messi, de qué estábamos haciendo cuando el Manchester United comunicó la vuelta de Cristiano Ronaldo. Y (aunque en un grado menor) nos acordaremos de los traspasos de jugadores como Lukaku, Grealish, Varane o Memphis Depay.

Un verano de locos.

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