Las mil caras del fútbol


Es de madrugada. Son casi las tres de la mañana y acabo de ver una fotografía que me ha parecido magnífica. He trabajado en mi turno de tarde-noche (mi preferido) y las horas hacen que llegue tarde. Digamos, un horario fronterizo donde la noche ya empieza a dar paso a la madrugada, donde las últimas terrazas de bar toman el último trago, donde los últimos cigarros se consumen y donde hay más calma que bullicio. Aunque esto de vivir en pleno centro de Madrid a veces desconcierta porque de repente ves ambiente y ya no sabes si es viernes, sábado o a saber. Luego caes que es martes, y no entiendes nada. Hoy me pasó, por cierto.

Desde hace años siento devoción por la fotografía relacionada al mundo del fútbol para encontrar, a través de ella, historias, narraciones, mensajes. Por separado. Todo en conjunto. Me da igual. Sólo sé que a veces me quedo atrapado durante unos segundos mirando (y admirando) una fotografía de un partido cualquiera. En ocasiones ni siquiera es de un partido importante ni mediático. No. Muchas veces es, curiosamente, lo contrario. Me ha ocurrido, a veces, que he encontrado momentos mágicos viendo fotografías de un partido en Cambridge, Lincoln, Exeter. También en Londres, Manchester o Liverpool. Claro, tampoco iré ahora de romántico ni poeta del fútbol.

Como decía al principio, encontré una fotografía. Esta:

Sergio Agüero durante el último partido del Manchester City (Getty Images)

Hacía el ya clásico último vistazo antes de irme a dormir y me encontré con esta fotografía que dejó hipnotizado durante unos segundos. Su contraste, su luz, la silueta de Agüero, el verde del césped, la textura de la ropa. Me enamoró. Y me enamoró, además, porque casi con un flash me hizo recordar a una bonita etapa en la que tenía acceso a algunas de las mejores fotografías de la jornada liguera en Inglaterra (algunos la siguen recordando como "la sección de los estadios ingleses") e intentaba elegir momentos concretos que transmitieran historias. Fue ahí, entonces, cuando me di cuenta que adoraba fotografías contextualizadas bajo el acento del fútbol.

La excusa para narrar, para contar, para escribir. La excusa para seguir pegado a un mundo del fútbol que sigue marcando el ritmo de mi vida, que sigue siendo latente después de tantos años en los que ya es parte de mi profesión. Hace muchos veranos, en vacaciones, estaba tumbado en una hamaca, en mi particular paraíso personal, entre viñas, con una agradable brisa, leyendo un libro de fútbol, cuando mi cabeza hizo "clic" y decidí que debía convertir el mundo del fútbol en mi vida, en mi estilo de vida. Fue el destino. Quiso que fuera ahí, y que fuera así.

Desde entonces, desde aquella maravillosa tarde de verano, mi vida laboral y profesional giró en torno a eso. Y aquí estoy, casi diez años después, dedicando un ochenta por ciento de mi vida a ello. Escribiendo, buscando, analizando, recopilando, exponiendo, resumiendo, viendo, incluso soñando. Una foto, un resumen, una entrevista, un aficionado de Newcastle upon Tyne, un fan del Chelsea, un anciano que acude a ver al Portsmouth de su vida. Da igual si el contexto fútbol me conmueve. El fútbol es la excusa para descubrir anécdotas, vivencias, historias personales, la excusa para viajar, para soñar, para evadirme, para dejarme llevar.

Y aquí estoy, a las tres de la mañana de un martes cualquiera, en mi despacho del centro de Madrid, lejos de casa, lejos de mi añorada Valencia, soñando con una fotografía de Agüero y narrando mi pasión por este tipo de momentos. Este post, este texto, es un ejemplo de todo lo expuesto anteriormente.

#Blog #Fotografía #Agüero #Confesiones

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