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Volví al origen

3 oct 2017
2 min de lectura

Soy de los que valoran las pequeñas cosas, o detalles. Me hacen feliz, por eso los valoro como realmente merecen. Venir a Madrid suponía algo más que una oportunidad laboral. Lo tenía clarísimo. Era volver a un lugar que en su día no valoré realmente por una serie de cuestiones que me hicieron estar pensando de más. La primera vez para muchas cosas. El primer trabajo para un medio de comunicación grande, la primera vez viviendo lejos, fuera, la primera vez compartiendo piso con gente extraña... La primera vez, en general, y evidentemente estaba pendiente, y agobiado, de los miedos que de la experiencia. Pese a ello, viví experiencias fantásticas, que personalmente me enamoraron y es por ello que he vuelto con otra mentalidad, y he decidido volver a vivir cerca de donde viví la segunda vez.

Un barrio precioso, bohemio, romántico, con varias cafeterías de esas que ahora muchos catalogan/catalogamos de cuquis. Vivir algo lejos del trabajo, pero en un entorno para disfrutarlo, ahora sí, plenamente.

Cuando escribo esto es mi segundo día tras volver, el primero ya trabajando en modo On, y casi de forma improvisada, pensada en el trayecto de vuelta a casa, he acabado en una cafetería que fue mi rincón favorito. Favorito sobre todo porque fue donde adelanté mucho del futuro libro que quiero publicar. Sí, allá por 2015 ya lo llevaba entre manos, pero lo he ido dejando aparcado porque aquí todo fluye mejor. Y así ha sido. Tras bajar del metro, hice un recado y, como llevaba el ordenador, decidí pasarme para reencontrarme con aquel Esteban que estaba inseguro y que ahora va a comerse el mundo.

Ha sido precioso. Pedí una Coca-Cola Zero y una porción de empanada. Muy buena, cojonuda, por cierto. Y he sido feliz, casi de forma automática. Me he visto ahí, de nuevo. Evidentemente, en dos años ha cambiado la estética, pero no ha perdido el encanto. La regentan una pareja de asiáticos (desconozco de donde son exactamente) que siguen siendo los mismos, cosa de la cual me alegro porque, entiendo, veo que les va bien el negocio. Y de verdad, creedme, valoro esas cosas. Valoro pasar un rato escribiendo estas líneas en un entorno tranquilo, cuqui, con mi espacio, mis sueños, mis ideas. Y, evidentemente, esta será nuevamente una de mis cuevas, de mis refugios, en los ratos libres que encuentre entre el trabajo y la vida social que vaya surgiendo, para retomar el tema del libro que, como dije en uno de mis últimos vídeos del canal, voy a retomar para, ojalá, acabarlo este próximo año.

He sido muy feliz. He vuelto al origen.

 
 
 

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