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Tarde de domingo en las Islas Feroe

September 3, 2017

Dicen que los domingos son aburridos. Siempre contesto a esa gente que es porque no les gusta el fútbol, o no ven más allá de los partidos de sus equipos. Es por ello que tuve partidos para ver, casi por placer innato, a modo de rutina. El menú televisivo de los domingos no es que sea el más exquisito, ni siquiera el menos saludable. Uno se come una hamburguesa sabiendo que tiene muchas calorías y no es lo mejor, pero dentro de la gravedad, o no, disfruta con ello. No es el caso de la televisión en abierto un domingo por la tarde.

 

Al lío. Había partidos de clasificación para el mundial de Rusia. Por la tarde cuatro, más concretamente. Y decidí quedarme con el Islas Feroe-Andorra por un motivo más soñador y romántico que puramente futbolístico. Pudiendo ver selecciones como Holanda (o Países Bajos, para los correctos) o Suecia, me decidí por este partido. La razón fue simple, sencilla. El carácter soñador que ha crecido en mí desde hace unos años hizo que pensara en las Islas Feroe, en ese archipiélago allí arriba, en el Atlántico Norte, como perdido, alejado de civilizaciones continentales, con su muralla natural llamada océano. Una zona geográfica cuya demografía no supera los 50.000 habitantes (según los últimos datos registrados), pero que sin embargo acogía una cita oficial de selecciones.

 

Captura de pantalla del Islas Feroe-Andorra, disputado en el Torsvoellur Stadium (Multifútbol 4, en Movistar+)

 

¿Llegarán al mundial? Probablemente no, seguro que no, pero tiene su encanto. Hice una captura de pantalla del partido para que podáis ver el entorno, el coqueto estadio donde se disputó un poco mediático Islas Feroe-Andorra. Si Islas Feroe ya es un rival poco conocido, Andorra tampoco destaca por su poder mediático. Es decir, dos selecciones menores, que sobreviven anualmente en la sombra, en la zona baja de las clasificaciones del ranking UEFA y FIFA, pero no les importa. Ahí reside el interés, el romanticismo. Las verdaderas historias humanas estaban en ese partido, y no en otro.

 

Cada vez me interesan estas historias, y no por ello dejo de lado los grandes focos de grandes ligas o selecciones potentes. Sin imponer, sin obligar a nadie, personalmente elijo aquello que me puede ofrecer algo de interés real, y no ver, por ejemplo, un Holanda-Bulgaria o un Bielorrusia-Suecia porque jueguen selecciones históricas del viejo continente. Seguramente serían buenos partidos, pero para ello existen los resúmenes, para estar al tanto de lo que ocurre, para saber si X jugador ha marcado, o asistido, pero las buenas historias hay que consumirlas en vivo, como esa taza de café recién hecho en una fría tarde de otoño con un cristal mojado por la lluvia de fondo, con esa luz vespertina tan especial que convierte en noche el día a eso de las 18:00.

 

Me quedé con el Islas Feroe-Andorra, y no me aburrí.

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© 2019 by Esteban Gómez, un soñador infinito en continuo aprendizaje.

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ESTEBAN GÓMEZ