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El primer amor

June 28, 2017

 No hubo primera cita para tomar algo, ni hubo primer beso. No hubo primera cena romántica, ni primera noche de pasión. Tampoco hubo una persona física, pero sabía que era amor. Amor que se tradujo con el paso de los años en pasión, en puro sentimiento, en casi necesidad. Sí hubo gusanillo, incluso llegaron lágrimas de felicidad y de tristeza ante las decepciones.

 

Era un niño. El amor a nivel personal, a nivel social, todavía me quedaba lejos, pero ya estaba enamorado, ya sentía ese cosquilleo especial cuando aparecía, cuando le veía, cuando le prestaba atención. Con apenas 10 años ya me había hecho llorar aquella mágica noche imborrable en La Cartuja. Estaba en Albacete, lejos de Sevilla, lejos de mi Valencia natal. Aquella noche sentí de forma innata ese descontrol emocional que produce el amor. Sentí el apoyo de mi familia. Abrazos, besos, palabras de afecto. Lloraba de felicidad, de pura felicidad.

 

Años después llegaron el primer tonteo, el primer cosquilleo carnal, el primer beso, el primer polvo, e incluso la primera relación seria. Pero el amor no era novedad. Lo llaman pasión, lo llaman sentimiento, e incluso se atreven a llamarlo religión. Pero es amor, puro amor. Afirmó Eduardo Galeano que “en la vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo.” Así de serio es esto, damas y caballeros.

 

Muchos no lo entienden, y no seré yo quien lo ponga en duda, quien les diga qué está bien o qué está mal, lo que deben elegir o lo que deben descartar. Lo que sí me parece injusto es que no se limiten a ello, a consumirlo o no, sino que desean que el resto les siga, que clamen al cielo cuando alguien se vuelve loco por un partido de fútbol, cuando millones de personas siguen a futbolistas. El clásico popular de “ni come, ni deja comer” del fútbol. No les gusta el fútbol, pero tampoco respetan que sea un producto de masas.

 

Se trata de amor, del primer amor. El amor que llega de pequeño, que te acompaña en la adolescencia y te sigue en los momentos buenos y delicados de la edad adulta. En algunos casos incluso te acompaña en el que camino que va más allá de la vida. Ahí estará, en mayor o menor medida, pero pocas veces te deja. Un sentimiento capaz de convertir un martes o un miércoles cualquiera en un día especial. Una pasión capaz de, durante noventa minutos, hacerte olvidar malos momentos.

 

El primer amor.

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© 2019 by Esteban Gómez, un soñador infinito en continuo aprendizaje.

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ESTEBAN GÓMEZ