Cuando los Dursley encienden el WiFi comparto mis historias

Tu vídeo es una mierda

May 20, 2017

 Es madrugada. Hay silencio. La habitación no está a oscuras plenamente porque entra luz de una farola. Coges el teléfono móvil porque lo tienes a mano. La inspiración ha llegado, sin avisar, y quiere que le prestes atención. Lo hago, claro. Apunto una idea que ha surgido de la nada casi con los ojos cerrados porque la luz de la pantalla, en la oscuridad, casi no te deja abrirlos. Mañana será otro día, pero has recibido esa visita inesperada, de madrugada, en silencio, sin que nadie se entere. Tu cabeza ha hecho "clic", y debes responder sus necesidades. Al día siguiente, ya apuntado en una nota del smartphone, lo retomarías.

 

Es por la tarde, con el café de después de comer. La hora de la sobremesa para muchos. La hora de la siesta, para otros. Miras el móvil y recuerdas la visita íntima que tuviste la madrugada anterior. Todavía quedan pequeños lazos de su aroma, de su fragancia. Abres la nota, recuerdas, tu cabeza se reinicia y entonces surge la magia, el gusanillo.

 

Dejas llevar tu lado analógico y decides pasar la idea principal, la base que llegó, a una hoja de papel. Te encanta escribirlo todo en papel para asentar las ideas. Entonces comienza ahí el proceso real, comienza el proceso de plasmar una idea que nace casi de la nada en un proyecto en forma de vídeo.

 

Sí. A partir de ahí convertirás esa idea en un vídeo que publicarás en tu canal de YouTube días después. Entre medias, acabas de dar forma a todo, le das sentido, preparas el camino que vivirá el proceso, investigas si te falta algún dato, buscas contenidos visuales que necesites, te organizas la semana para dar cabida a esa tarde que dedicarás a grabar y editar, para acabar publicándolo. Sabes que tienes 6 días por delante para cumplir con las necesidades de esa idea noctámbula. Y lo haces, porque te gusta, porque lo amas, porque te llena, porque te hace feliz, porque quieres compartirla, porque quieres comunicarla.

 

6 días de trabajo, de dedicación, de esfuerzo, incluso de ilusión. El vídeo saldrá adelante, pero no por arte de magia, no sin hacer un esfuerzo, no sin una dedicación. El vídeo saldrá adelante porque quieres, porque así lo crees conveniente.

 

Todo ello para que, después de muchas horas de trabajo dedicado a ese vídeo, llegue alguien y te diga que tu vídeo es una mierda, que es malísimo (exagerará, porque es gratis y está de moda, y dirá que es el peor del canal), que tus vídeos ya no molan, que estás perdido, que se te nota desilusionado. Todo ello, pura opinión. Su opinión. Su percepción. Llega, vomita, suelta el zurullo, y se va, sin importarle si su vómito te parecerá desagradable, si su trozo de mierda huele mal. Da igual. Esa persona llegará, opinará sin que se lo pidas, y "Adiós, muy buenas". 

 

Así funciona esto de las redes sociales. Youtube, más concretamente. ¿Has dedicado horas para ofrecer tus contenidos de forma gratuita, sin recibir nada a cambio? Bah, tu vídeo es una mierda.

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© 2019 by Esteban Gómez, un soñador infinito en continuo aprendizaje.

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PRODUCTOR AUDIOVISUAL · COMMUNITY MANAGER · CONTENT CREATOR

ESTEBAN GÓMEZ