Arsène, te entiendo


Siempre he ido a contracorriente de muchos aspectos. No era a propósito. Simplemente, me dejaba llevar. ¿He seguido modas? Claro. He sido víctima de las grandes olas, pero como norma general he seguido mi instinto, provocando que muchas veces poco tuviera que ver con mi entorno.

Ahora, creo, me ha vuelto a pasar. Creo en la continuidad de Arsène Wenger. Guarden las antorchas y ballestas, queridos, queridas. He cambiado de opinión. Hace dos meses estaba convencido que la continuidad de Arsène Wenger era producto de las alucinaciones de Alicia en ese País de las Maravillas del que tanto hablan. Estaba convencido, como tanta gente, de que se marchaba, de que decía adiós a una longeva etapa en el banquillo Gunner tras 20 años. Malos resultados, apoyo popular por los suelos y los objetivos que parecían malos hace un año ahora son oro puro.

Sí, porque ganar sólo la FA Cup era demasiado poco cuando algunos presenciaron al mejor Arsenal de la historia a comienzos de siglo. Pero ahora, viendo como la presencia en la próxima edición de la Champions League es complicada (matemáticamente posible, pero complicada), temporadas como las últimas, con éxitos coperos y clasificaciones europeas se añoran como oro en paño.

Parecía que se iba. Parecía tan claro que hubiera apostado grandes fortunas a que su adiós era un hecho. Pero he cambiado, como digo, de opinión. No digo al cien por cien que se queda. No digo al cien por cien que se va. Pero tener dudas ya es un argumento a favor de que algo ha cambiado desde entonces.

La prensa inglesa ha abierto varias veces el grifo de las informaciones. Pocos son los que hablan ya de futuros banquillos, como podrían ser Paris Saint Germain o Inglaterra, por ejemplo. Pocos son los que inclinan la balanza hacia las maletas y mudanzas desde el Norte de Londres. Todo lo contrario. Las corrientes informativas son menores, y muchas de ellas ahora aseguran que el club le ha ofrecido un nuevo contrato, que quieren que siga, que quieren que, mínimo, cumpla 21 ó 22 años en el puesto.

Sí, así es. Y por surrealista que suene, en el Emirates Stadium existe la corriente del "In Wenger we Trust". Hay aficionados que quieren que continue. Muchos son, claro, los que se han movilizado de forma masiva (tanto en los partidos locales como a domicilio) pidiendo que, por favor, se marche. Le agradecen, les muestran su gratitud, le dan las gracias por los éxitos dorados del pasado. Le reconocen el trabajo bien hecho, pero ha llegado la hora de decir adiós, de las despedidas. Pero, como digo, la opción de la continuidad ha ganado terreno en esa batalla virtual de porcentajes.

A parte de eso, una entrevista. Este pasado fin de semana, durante el descanso del Arsenal-Manchester United (2-0), vi un vídeo que prepara la Premier League para las televisiones en las que Wenger hablaba tranquilamente, en la que se mostraba tranquilo, confiado, mostrando ese tono tan particular que tiene, y de verdad, me convencía, me hizo ver que es un tipo diferente, que su filosofía es válida. ¿Válida para qué? Seguramente no para competir con el resto de potencias por los grandes títulos, pero era válida dentro de una filosofía del club londinense.

Un entrenador que respeta de forma máxima al Arsenal. Se trata de una relación mutua de amor y trabajo. Es como si se necesitaran para no hacer olvidar una rutina que muchos conocen de forma única. Son millones de aficionados en todo el mundo que no conocen al Arsenal sin la figura del omnipresente Arsène Wenger. Es así. Son 20 años. Un largo periodo de tiempo que da para mucho.

Es por ello que, sobre la relación casi sentimental, no me entra en la cabeza que, si se marchara, si la decisión fuera la de marcharse (él ya lo sabe, seguramente), tardara tanto en hacerlo público. Es decir, si se fuera, ya sería oficial, ya se habría postulado, ya habría hablado abiertamente del tema. Pero ocurre todo lo contrario. Tranquilidad, firmeza en todo momento. Los periodistas le preguntan, le insisten, y él siempre se mantiene en el discurso de la continuidad. La gente se toma esas contestaciones como ironía, como un juego dialéctico, pero pasan las semanas. Quedan sólo 2 jornadas, sólo 2 semanas de Premier League (pese a que tienen 2 partidos más aplazados, por disputar). ¿Serían tan poco profesional de ocultar algo así y luego anunciar la decisión por sorpresa y dejar el proyecto 2017/18 cojo? Podremos calificarle de muchas formas, pero creo que suele ser un entrenador elegante.

De verdad. Viéndole en esa entrevista, me di cuenta que la relación Arsenal-Wenger es casi sentimental, histórica, va más allá de los resultados. Una relación que ya cuenta con las informaciones que apuestan por la plena confianza del club. Una relación que cuesta de creer a los aficionados, pero que cada vez, de forma objetiva, gana más peso.

¿Seguirá Arsène Wenger en el Arsenal la próxima temporada?

#ArsèneWenger #Arsenal #PremierLeague #Opinión #Fútbol

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